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martes, 29 de abril de 2014

La ZEPA urbana del Castillo de Belvís de Monroy (Cáceres)

 Nikon D7100 + Sigma 10-20 f4-5.6 (ISO 180; f5.6; 1/250; +1,67 eV). Vista de la torre triangular en el flanco sur del castillo

Entrar en Extremadura por su arteria principal, la Autovía del Suroeste, es siempre una experiencia sorprendente cuando viajamos desde Madrid. La transición desde los campos de secano castellanos a las dehesas extremeñas se produce con abrumadora brusquedad al llegar a la provincia de Cáceres y el paisaje consigue acaparar toda la atención del viajero a medida que se adentra en la comarca de Campo Arañuelo. En el trayecto desde Navalmoral de la Mata hacia el Puerto de Miravete, las dehesas parecen no tener fin y se extienden hasta donde la vista alcanza, mires hacia donde mires. Lo primero que llama la atención son los inmensos encinares y alcornocales que cubren las vegas del río Alagón hasta llegar al pie de las escarpadas laderas de la Sierra de Gredos, contrastando con sus cumbres nevadas. Y continúan hacia Monfragüe, engalanando las vastas llanuras por las que discurre el río Tajo, para convertirse en fragosos bosques cuando trepan por las sierras que flanquean los ríos y arroyos. Este tapiz natural se torna exuberante cuando viste las laderas de Las Villuercas, cuyos escarpados valles se abren aquí dócilmente a los riberos del Tajo.

 Vista del flanco oeste del Castillo, desde la carretera de Almaraz a Belvís de Monroy

Pero entre el Embalse de Arrocampo y el Embalse de Valdecañas, las dehesas dejan paso a un complejo mosaico de pastizales y cultivos que permiten adivinar en el horizonte una modesta sierra, en cuya cumbre se erige el Castillo de Belvís de Monroy. Es difícil resistirse a su magnetismo y no seguir la carretera que conduce hasta él. Durante el corto trayecto que lo separa de la localidad de Almaraz, el castillo nos ofrece unas magnificas panorámicas de su espectaculares flancos orientados al oeste y al sur. Y al acercarnos, surge inesperadamente la pintoresca villa de Belvís de Monroy, escondida en su regazo, cuya sosegada vida invita a pensar que el tiempo parece haberse detenido en este maravilloso lugar. 

Panorámica de Belvis de Monroy desde el Castillo

Resulta difícil imaginar si aún pudieron ser más bellos estos parajes en el siglo XIII, cuando el Rey Sancho VI concedió al caballero Hernán Pérez del Bote el privilegio y la obligación de repoblar y explotar estas tierras ganadas durante la Reconquista; pero no cabe duda que fue todo un acierto ubicación elegida para edificar la villa y el castillo. Su construcción comenzó en el siglo XIV y su fisonomía fue evolucionando con el paso de los años; primero para aumentar su capacidad defensiva y después para convertirse en un lugar más habitable, como residencia de la familia noble que lo regentaba, los Señores de Monroy. Es por ello que desde la época medieval fue enriqueciéndose arquitectónicamente con elementos de diferentes estilos, como el renacentista, el gótico, el plateresco o el barroco. En su época de máximo esplendor debió ser una edificación realmente admirable. 



Muro exterior de la fortaleza, en el flanco orientado al este

Sus muros atesoran el recuerdo de apasionantes historias, habiendo sido testigos de batallas, asedios, asaltos de bandoleros, “golfines” y saqueadores. Y también de luchas fratricidas entre las familias nobles que se disputaban su propiedad, que finalmente se solucionaron uniendo la sangre en vez de derramándola. Así, cuenta la leyenda que la familia de los Belvís y la familia de los Monroy mantuvieron durante muchos años graves contiendas para apoderarse del castillo y sus bienes, protagonizando épicos asedios. Los Monroy, ante la impotencia de no poder conquistar el castillo, llegaron a excavar un túnel bajo la muralla para intentar acceder a su interior (aún quedan restos de este túnel en el flanco sur de la muralla). Pero finalmente terminaron sellando la paz casando a sus respectivos descendientes, a Doña Isabel de Almaraz y Deleitosa (Quinta Señora de Belvís) con Don Hernán Rodríguez de Monroy (Quinto Señor de Monroy), uniéndose ambas familias a principios del siglo XV. Las fuentes consultadas no aclaran si este casamiento fue fruto de un ardiente romance o si fueron obligados por la conveniencia de sus respectivas familias, aunque la pareja terminó criando cinco hijos. Entre ellos merece destacar a Doña María de Monroy Almaraz, "María la Brava”, que haciendo honor a su apodo y a los beligerantes genes de sus antecesores, tuvo un papel destacado en la “Guerra de los Bandos”, luchando contra otras familias nobles por vengar el asesinato de sus dos hijos y conseguir el dominio de la ciudad de Salamanca.

 La azarosa vida de "Doña María la Brava" fue llevada al teatro en 1909 en una obra de Eduardo Marquina. Su personaje fue interpretado por la famosa actriz María Guerrero (imagen de la izquierda)

Torre del Homenaje
 Torre del Homenaje
Muros exteriores de la fortaleza en el flanco oeste

En la actualidad el Castillo de Belvís de Monroy se encuentra en ruinas, habiendo perdido muchos de sus elementos constructivos, principalmente los más modernos, pero conservando aún muchos rasgos de su grandiosidad. Se han acometido algunas obras de restauración, principalmente destinadas a hacer visitable el castillo y poder acceder a sus torres, pero aún insuficientes para asegurar su conservación.


Pero una de las singularidades menos conocidas de este castillo es que forma parte de los lugares que integran la Red Natura 2000 en Extremadura y está declarado como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). El abandono y deterioro de sus construcciones en los últimos siglos ha sido aprovechado por los cernícalos primillas (Falco naumanni) para instalarse en sus huecos y mechinales, llegando a acoger una colonia con más de 12 parejas en 2004. Los pastizales y cultivos de secano que se extienden hacia Almaraz y Saucedilla garantizaban la disponibilidad de adecuados lugares de alimentación para sustentar a la colonia, que debió ser aún más numerosa décadas atrás.





El Castillo de Belvís de Monroy es una de las 19 ZEPA que han sido declaradas en Extremadura con la finalidad de conservar las colonias de cernícalo primilla que nidifican los edificios de los núcleos urbanos. Las ZEPA urbanas constituyen uno de los aspectos distintivos de la Red Natura 2000 en Extremadura, siendo la única región en España y en la Unión Europea donde se ha promovido la protección de zonas exclusivamente urbanas. 

Ruinas de ls dependencias palaciegas y patio plateresco (SXVI y XVII)

Espléndido mirado entre la torre del Homenaje y la torre triangular

Torre del Homenaje

Torre del Homenaje

Al igual que le ocurrió en el pasado al castillo, la colonia de cernícalos primillas también ha entrado en declive en los últimos 10 años y la mera declaración como ZEPA no ha sido suficiente para evitar que el número de parejas se haya reducido drásticamente. Entre las posibles causas podrían encontrarse la incidencia de la obras de restauración realizadas o quizás los cambios en el hábitat de alimentación, donde los cultivos de regadío han ido ganando terreno a los pastizales y cereales de secano. O puede que se hayan desplazado a otras colonias más prósperas, con menos molestias y mejores zonas de alimentación, como la existente en el vecino pueblo de Saucedilla, situado a menos de 6 km en línea recta.

Torre triangular en el flanco sur, con las vistas a la dehesa y, al fondo, la Sierra de Almaraz y la Sierra de Valdecañas

La majestuosidad del Castillo de Belvís de Monroy quedaría huérfana si los cernícalos primillas no siguieran habitando en sus entrañas de piedra y por ello merece la pena dedicar los esfuerzos necesarios para intentar recuperar su población. En primer lugar habría que esclarecer las causas que han provocado la disminución de parejas reproductoras y valorar si se siguen dando las condiciones adecuadas para que retornen. Si así fuese, habría que analizar las posibilidades para acoger nidos que ofrecen los diferentes elementos estructurales que integran el castillo y determinar las actuaciones prioritarias. Una de ellas sería intervenir sobre los huecos y mechinales, aún muy numerosos, reduciendo el tamaño de su entrada para evitar que sean ocupados por otras especies, como las palomas domésticas, que actualmente se han apoderado del castillo. Al evitar la competencia con otras aves sería más factible conseguir que los cernícalos se instalasen en los mejores sitios. La ausencia de tejados en las ruinas impediría la colocación de nidos artificiales bajo teja, aunque también podría valorarse la posibilidad de ubicar nidos artificiales en el exterior sobre muros y paredes, en lugares estratégicos. 

  

Torre triangular en el flanco sur, con las vistas a la dehesa y a la Sierra de Almaraz al fondo

La visita al Castillo de Belvís de Monroy no defraudará a quienes se animen a recorrer su perímetro, pasear por su enigmático interior o admirar las impresionantes vistas que se contemplan desde sus almenas y miradores. Pero si el viajero aún tiene deseos de conocer mejor el entorno de Belvís de Monroy, puede acercarse a conocer el rollo jurisdiccional que preside la plaza del pueblo (del siglo XIV, con características góticas) y continuar hasta el Convento de Santa Ana, del siglo XVI, también llamado "La Henera", por haber servido como almacén de paja y heno tras su abandono. Y también será una elección acertada dar un agradable paseo por los alrededores, pudiendo visitar el Convento de San Francisco (del siglo XVI) o la Ermita de Nuestra Señora del Berrocal (del siglo XIII), enclavada en una preciosa dehesa.


 Imágenes del Castillo de Belvís de Monroy tomadas en 2005, con una Nikon D70, mi primera reflex digital y también mi primera vista a este lugar...

Antes de regresar, merece la pena tomar la carretera en dirección a Bohonal de Ibor para admirar "Los Mármoles", un espectacular pórtico de columnas perteneciente a un templo de la ciudad romana de Augustobriga, que quedó inundada por las aguas del Embalse de Valdecañas. Sería el broche de oro para una jornada en la que el viajero habrá descubierto algunos de los más importantes valores naturales y patrimoniales que atesora la comarca de Campo Arañuelo.

 Emplazamiento actual de "Los Mármoles" a orillas del Embalse de Valdecañas, después de ser trasladado piedra a piedra. Este Pórtico de Curia es único que se conserva en todo el mundo. Diciembre 2005.


El Pórtico se encontraba originalmente en la ciudad romana de Augustobriga y sobre sus ruinas se edificó el pueblo de Talavera la Vieja, integrando este espectacular monumento dentro de su  casco urbano. En 1963, el Embalse de Valdecañas cubrió por completo a Talavera la Vieja y el Portico fue trasladado a un lugar más alto, al lado de la carretera EX-118 (Guadalupe-Navalmoral de la Mata)

Los próximos días 16, 17 y 18 de mayo se celebrará la VI Edición del Festival de las Aves “Ciudad de Cáceres”, dentro del casco histórico de esta ciudad. El viernes 16  podrás asistir a las 2º Jornadas sobre “Las Zonas de Especial Protección para las Aves en núcleos urbanos”, dirigidas a todos aquellos que estén interesados en conservación de la biodiversidad en nuestros pueblos y ciudades y, en particular, en los proyectos de recuperación del cernícalo primilla. (Descargar Programa Jornadas)



jueves, 20 de febrero de 2014

Los primeros primillas de 2014


Nikon D7100+ 600mm f4 (ISO 450; 1/800s; f6,3; 0 eV)

El pasado 17 de febrero llegaron los primeros cernícalos primillas al barrio de Pardaleras, en Badajoz. Ayer ya había al menos 5 ejemplares en sus posaderos habituales en las cornisas y antenas de los edificios donde suelen nidificar. Es un placer volver a escuchar sus gritos resonando en las calles y patios. Esta imagen está tomada desde la ventana de mi casa ayer mismo, de un precioso macho con un llamativo pecho anaranjado con muy poco moteado. Parece pensar: "Vaya, ahí está otra vez en su posadero el tío del año pasado, el que sacaba el canuto negro por la ventana". 

  Nikon D7100+ 600mm f4 (ISO 500; 1/800s; f6,3; 0 eV)


Otra entada sobre los cernícalos de mi barrio: 
http://chajurdo.blogspot.com.es/2011/07/mis-vecinos-los-primillas-de-pardaleras.html 

viernes, 8 de julio de 2011

Mis vecinos, los primillas de Pardaleras

 
 Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 7.1; 1/200) 
Macho de cernícalo primilla

Según el último censo realizado en 2004, la población de cernícalo primilla (Falco naumanni) en la ciudad de Badajoz rondaba las 45 parejas, caracterizándose por no formar grandes colonias y estar repartida en 5-6 núcleos. Seguramente esta especie fue en otros tiempos mucho más abundante en el paisaje urbano de Badajoz y debió ocupar principalmente edificios del casco antiguo. De hecho, aún quedan algunas parejas en la Catedral de San Juan Bautista (instaladas en los mechinales de su grandiosa torre campanario), en la Iglesia de San Andrés y en el entorno de la Alcazaba. En cualquier caso, en Badajoz los cernícalos primillas nunca llegaron a formar las espectaculares colonias que engrandecen a otras localidades extremeñas, como es el caso de Cáceres, Trujillo, Brozas, Fuente de Cantos, Llerena, Garrovillas o Acedera, en las que sus cascos urbanos han sido incuso declarados como “Zonas de Especial Protección para las Aves” (ZEPA) por la importancia de sus poblaciones.

 Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 5,6; 1/800) 
Joven de cernícalo primilla, de un nido con 3 pollos


Pero uno de los aspectos más sorprendentes y singulares de la población de cernícalos primillas de Badajoz es que la mayor parte de estas parejas no nidifican en edificios antiguos, sino que más del 75% se han instalado en pisos relativamente modernos, construidos principalmente a partir los años 50 del siglo pasado.

Este es el caso de la colonia de cernícalos primillas del barrio de Pardaleras, que acoge a más de 6 parejas. Este barrio está ubicado en una de las partes más altas de Badajoz y a partir de los años 50 se construyeron numerosos edificios de gran altura (algunos superando las 10 plantas) flanqueando la principal entrada a Badajoz, la antigua N-V (llamada popularmente “la autopista” por los pacenses). Corrían tiempos en los que la altura de los pisos era uno de los símbolos del progreso y del desarrollo, promovidos por el poderoso Instituto Nacional de la Vivienda, en pleno apogeo del franquismo. En aquellos años, estos edificios se ubicaban en la periferia de la ciudad, casi en el campo, pero con el paso del tiempo y del desenfreno urbanístico, han quedado integrados en plena ciudad. Y la “autopista”, que antaño discurría por el extrarradio, ha terminado por convertirse en uno de los ejes vertebradores del centro urbano de Badajoz.



 Barrio de Pardaleras (Badajoz) y localización de los edificios donde nidifican los cernícalos primillas


 Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 7.1; 1/200) 
Macho de cernícalo primilla nacido el año pasado y que esta temporada se ha reproducido por primera vez. Su edad puede reconocerse con facilidad porque aún presenta  plumas barreadas en el dorso y alas. 


  Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 4,5; 1/500) 
El mismo macho que en la imagen anterior. En esta pose se aprecian mejor las plumas barreadas, así como algunas plumas azuladas en el borde del ala (rasgo típico de los machos adultos) y plumas barreadas en la cola (igual que en las hembras) 


El hecho de que estos edificios hayan sido ocupados por los cernícalos no es casual. Por un lado, debió influir su proximidad a las zonas de alimentación, ya que a poco más de 1 km hacia el sur, entre el Río Rivillas y el Arroyo Calamón, se encuentran extensos campos donde aún se mantienen las labores tradicionales de secano (pastizales y cultivos de cereal). En contraste,  la mayor parte de los secanos situados en el resto de la periferia de Badajoz han sido transformados en cultivos de regadío o han sido urbanizados, habiendo perdido estas aves su hábitat óptimo de alimentación.


  Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 500; f 5,6; 1/500, -0,3 eV) 
Joven de cernícalo primilla


  
Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 5,6; 1/320)   
Jóvenes de cernícalo primilla de la misma nidada, esperando la ceba de los adultos


No obstante, hay otro curioso hecho que seguramente haya tenido más importancia. A diferencia de los pisos construidos hoy en día, antes se empleaban planchas onduladas de fibrocemento (la “uralita” de toda la vida) en las cubiertas de los edificios, dejando bajo ellas una cámara de aireación de dimensiones variables. Esto permitía a los cernícalos acceder fácilmente a su interior, encontrando en estos tejados lugares seguros y cómodos para nidificar. Las cubiertas de fibrocemento dejaron de utilizarse varias décadas después, al comprobarse que la elevada cantidad de amianto incluida su composición provocaba graves riesgos para la salud (la enfermedad se denomina asbestosis), siendo sustituidas por otros materiales y aislantes (telas asfálticas, paneles sándwich, planchas metálicas o plásticas, onduline, etc.). Como consecuencia de ello, los cernícalos primillas vieron reducidas sus posibilidades para encontrar huecos donde instalar sus nidos en las edificaciones más modernas, razón por la que sus colonias siempre suelen quedar relegadas a las zonas más antiguas de pueblos y ciudades.


  Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 5; 1/640) 
Adulto de cernícalo primilla en la entrada de su nido. Se aprecia la cubierta de fibrocemento y los huecos a través de los que accede al interior de la cámara de aireación.


Es lamentable que los arquitectos nunca piensen en las aves a la hora de diseñar sus construcciones. Una simple cámara de aire, unas tejas de aireación, un voladizo o una  separación entre vigas o juntas con las dimensiones adecuadas, pueden marcar las diferencias entre habitar en una mole inerte de ladrillo y hormigón o en un lugar con vida, donde también podemos tener como vecinos a cernícalos, lechuzas, cigüeñas, vencejos, aviones o golondrinas. Es más, creo que los arquitectos realmente se dedican a pensar cómo evitar que las aves sean huéspedes de sus edificios. Por desgracia, los propietarios de las viviendas tampoco suelen aceptar de buen grado a estos vecinos, que además de no pagar las cuotas de “esta nuestra comunidad”, solo consideran a las aves como una fuente de problemas.

Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 5,6; 1/800) 
Joven de cernícalo primilla intentando averiguar quién ha sido el autor de la imagen


La primera vez que recuerdo haber visito los cernícalos de Pardaleras fue en 1979, desde el balcón de la casa de mis abuelos, que ofrecía una amplia panorámica de estos grandes edificios (qué buenos eran los prismáticos “Carena De Luxe” de mi abuelo,….. aún recuerdo el olor de su funda de cuero negro!). Por aquel entonces, hace sólo 32 años, algunas de estas calles ahora tan transitadas y animadas eran aún de tierra……y gran parte del barrio se componía principalmente de casas bajas y pequeños chalets de familias que vivían en las afueras de la ciudad. De hecho, aquí se encontraba la antigua cárcel de Badajoz (de estilo panóptico benthamiano y ahora reconvertida en Museo de Arte Contemporáneo), que como todas las cárceles, se ubicaba lo más lejos posible de los ciudadanos decentes.

 
  Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 5; 1/640) 
Secuencia en la que un joven espera la llegada de un adulto (el macho en este caso) con la ceba. La presa fue una escolopendra de gran tamaño.


El piso donde vivo, y desde donde están hechas estas fotos, se construyó a finales de los 80 sobre el solar de un cine de verano (el "Cine Autopista"). Desde la terraza lavadero y otras dos ventanas orientadas al sur se pueden ver al menos 3 nidos de cernícalos primillas y para mi es todo un privilegio simplemente escucharlos y verlos volar sobre las calles del barrio. Siempre celebro su llegada en primavera, cuando exhiben sus rápidos vuelos territoriales, resonando en el patio interior su potente “kii-et-chek, kii-et-chek”. En ocasiones, algunos ejemplares han renunciado a emprender su largo viaje migratorio y han pasado el invierno en esta zona de la ciudad, fieles a sus territorios de nidificación.

Ahora que lo pienso, tengo la sensación de que conozco mejor a los primillas de mi barrio que  la mayoría de mis vecinos!

  Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 5; 1/500) 
Joven de cernícalo primilla volandero de un nido situado en uno de los pisos más altos y que ahora se dedica a recorrer las cornisas y la antenas mientras aprende a volar.


  Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 5; 1/500) 
El mismo joven de la imagen anterior sobrevolando el patio interior de mi bloque de pisos. Nació unas 10 plantas más arriba, en el piso de enfrente.
Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 9; 1/2000)  
Macho de cernícalo primilla, esperando que la vecina del 2ºD termine de tender la ropa para poder acercarse a su nido a cebar a los pollos. Aunque no se ve, en su pata derecha lleva una escolpendra.

 Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 9; 1/2000)
Las palomas domésticas compiten con los cernícalos primillas por ocupar los huecos para nidificar.

Las anteriores imágenes están tomadas desde una ventana de mi casa, un día de fortuna en el que el cielo nublado me permitió fotografiar al mediodía, a una hora en la que la cámara suele estar guardada. Pese a utilizar el 600mm, los cernícalos se econtraban a una distancia excesivamete lejana, así que todas las imágenes tienen recortes considerables. Como se trata de la primera entrada que dedico a esta especie, creo que es una excelente oportunidad para subir otras imágenes que llevaban tres años olvidadas en el disco duro del ordenador. Se trata de una jornada en julio de 2008 en los Llanos de Cáceres, en la colonia instalada en el cortijo de la finca "Montenegro". En este caso, las aves estaban mucho más cerca y pude aprovechar la cálida luz del atardecer.
 
 

   Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 11; 1/500; -0,3 eV)
Macho de cernícalo primilla


 Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 9; 1/250; 0,0 eV)
Macho de cernícalo primilla

 Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 5; 1/400; 0,0 eV)
Hembra de cernícalo primilla 

  Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 10 1/640; -0,64 eV)
Macho de cernícalo primillacon con ceba para los pollos

   Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 11; 1/200) 
Macho de cernícalo primillacon con ceba para los pollos
 Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 10 1/640; -0,64 eV) 
Macho de cernícalo adulto. Se aprecia el dorso sin motas, ausencia de barreado y una amplia franja azulada que recorre el ala. La cola es gris azulada, sin barreado o tonos pardos.

 Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f 10 1/640; -0,64 eV)
Macho de cernícalo subadulto (nacido el año anterior). Se aprecia el dorso y alas con barreado y carece de la amplia franja azulada que recorre el ala en los adultos. La cola no es azulada y presenta tonos pardos.