Nikon D300 + 600mm f4
ISO 400; 1/250; f4; -0,66 eV
Dentro de las técnicas fotográficas, la instantánea es la que más me apasiona, aunque el resultado no siempre es tan perfecto como el que se puede conseguir con un “posado”, en el que es más fácil controlar todas las condiciones (fondo, iluminación, composición, etc.). El mérito de captar un momento fugaz e irrepetible es siempre un valor añadido a la satisfacción que produce conseguir una buena fotografía, aportando más originalidad y dinamismo. En la fotografía de naturaleza creo que las instantáneas marcan una notable diferencia frente a las imágenes tradicionales. No es que quiera pasar esta foto por buena, que no lo es del todo por razones obvias, pero si me ha parecido la propia para ilustrar ese momento instantáneo, imposible de volver a conseguir. Esa mañana instalé el chajurdo en la orilla de una charca antes del amanecer y el día despuntó con una densa niebla primero y obstinadamente nublado después. Como las condiciones de luz aún no eran las mejores, dediqué el tiempo a hacer pruebas con las ISO, la medición de luz y las exposiciones para ir viendo resultados. Mientras andaba estos asuntos, buscando compensar los blancos de la garceta con los negros de los cormoranes, apareció esta portentosa carpa en la escena, que quedó inesperadamente inmortalizada. Casual y fugaz. Por muchas veces que vuelva a este mismo lugar, dudo mucho que consiga repetir una imagen similar. Bueno, en caso de que la fortuna me diese otra oportunidad….ya le pediría por favor que fuese en un amanecer soleado para poder utilizar un diafragma y una velocidad más apropiados para esta escena.

