viernes, 15 de marzo de 2013

El guano y el salitre, dos recursos naturales que hicieron historia. El guano, el primer eslabón (I).

Mural de azulejos de Nitrato de Chile en Alburquerque (Badajoz)
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Siempre pensé que el famoso “Nitrato de Chile” era un abono que provenía del guano que miles de aves marinas acumulaban en recónditos lugares de las costas del Océano Pacífico, quizás porque eso me contó mi abuelo cuando yo era niño.… y puede también que así me gustase creerlo. 

Una tarde de verano, en la plaza de Alburquerque (Badajoz), me reencontré con uno de esos preciosos murales de azulejos que desde hace más de medio siglo proclaman las bondades del Nitrato de Chile. Fue entonces cuando padecí un arrebato de curiosidad por conocer algo más sobre este prodigioso abono, ya que me intrigaba especialmente cómo sería posible que todas esas aves de las costas de ultramar pudiesen producir tanta cantidad de excrementos como para fertilizar los campos de medio mundo. 

No tardé en enmendar mi error sobre su origen, pero me interesó tanto este tema que continué durante varias semanas indagando en las más diversas fuentes y descubriendo a cada paso infinidad de hechos históricos que parecían estar encadenados,  manteniendo como nexo de unión el guano y el Nitrato de Chile. Estos eslabones entrelazaban política, economía, ecología, corrientes marinas, guerras, química, esclavos, genocidios, exploradores, descubrimientos….. y toda suerte de circunstancias y casualidades que marcaron para siempre el curso de la historia, mucho más de lo que cabría imaginar.
 
He pretendido contar aquellos hechos que me han parecido más relevantes, pero por la extensión de texto he dividido la historia en cuatro entradas:
 

El agotamiento  de la fertilidad natural de los suelos
 
Desde el siglo XVIII la agricultura tradicional mostraba severos signos de decadencia debido, entre otras razones, al agotamiento de la fertilidad natural de los suelos resultante de su sobreexplotación. La agricultura, con las rudimentarias técnicas de producción existentes entonces, no podía satisfacer las demandas de una población en constante crecimiento y que se concentraba cada vez más en las grandes ciudades.
 
Aunque ahora nos parece algo intrínseco a la propia agricultura, la dependencia del aporte de fertilizantes surgió desde el momento en que los suelos, por sí solos, no permitían obtener producciones rentables. Desde muy antiguo, todas las culturas intentaron aplicar diferentes técnicas para recuperar o aumentar la fertilidad de los suelos: aportando estiércol (excrementos de ganado, palomas o aves de corral), cenizas o cal, enterrando en verde los restos vegetales, etc., pero en realidad no se conocían los complejos fundamentos químicos que intervenían en este proceso. Tanto es así que fueron los científicos del siglo XVIII y XIX los que sentaron las bases de los procesos químicos implicados en la fertilización de los suelos  (Kaomv, Pasov, Molotov, Poshman, Valleriusen, Justus Von Liebig, entre otros). A partir de ese momento, la fertilización y la agricultura nunca han vuelto a separarse, ni para lo bueno y ni para lo malo. 


Los Incas utilizaban el guano de las aves y los excrementos de las llamas para abonar sus cultivos


El descubrimiento del guano como abono orgánico
 
El guano se obtiene mediante la recolección manual de los excrementos que las aves acumulan en sus colonias de reproducción, lugares donde se congregan millones de ejemplares. Las colonias se ubican principalmente en islas y determinados lugares de la costa, siendo las más importantes las existentes en el Océano Pacífico. Las aves responsables en mayor medida de la producción de guano (aves guaneras) son tres especies que cuentan con importantes poblaciones a lo largo de la costa oeste del Pacífico: el cormorán guanay (Phalacrocorax bougainvillii), el pelícano peruano (Pelacanus thagus) y el alcatraz o piquero (Sula variegata). 



 Alcatraz o piquero (Sula variegata)


  Pelícano peruano (Pelacanus thagus)

 Pelícano peruano (Pelacanus thagus)

 Cormorán guanay (Phalacrocorax bougainvillii)

 Colonia mixta de alcatraces y cormoranes


 Colonia de cormorán guanay (Phalacrocorax bougainvillii)


 Vista panorámica de la colonia guanera en Isla Ballesta (Perú)

Entre 1799 y 1804, el naturalista alemán Alexander Von Humboldt llevó a cabo una expedición científica para explorar América del Sur y Centroamérica, recorriendo durante una de sus largas etapas los Reinos de Nueva Granada (actual Colombia) y de Perú hasta alcanzar las costas del Pacífico. Uno de los muchos descubrimientos que realizó Humboldt en este viaje fue dar a conocer el valor del guano como fertilizante, seguramente después de advertir que los Incas y otras culturas prehispánicas ya lo usaban desde la antigüedad para mejorar sus cultivos. Las muestras que envió a Europa para su análisis evidenciaron que su gran poder para mejorar la fertilidad del suelo se debía un alto contenido en amoniaco, ácido úrico, ácido fosfórico, ácido oxálico, ácidos carbónicos y diferentes sales minerales.




 Alexander Humboldt y las rutas seguidas en sus viajes por América. Humboldt tenía 30 años cuando inició esta expedición (la imagen de su retrato es bastante posterior)


No obstante, se considera al francés Alexander Cochet el verdadero descubridor de las propiedades del guano por ser quien desveló su compleja composición química y logró extraer de estos excrementos el valioso nitrato de sodio.
 


Documento del Gobierno de Perú que acredita e Alaxander Cochet como descubridor del guano en 1840

Tan solo unas décadas después del hallazgo de Humboldt, el uso del guano como fertilizante se popularizó tanto que se convirtió en el primer abono en ser explotado industrialmente en el mundo. Puesto que el guano sólo se encontraba en determinadas islas y zonas de costa del Pacífico, pasó a ser un recurso natural de gran importancia estratégica, cuya explotación era tan codiciada por las empresas de los países más poderosos que llegó a provocar enfrentamientos bélicos por hacerse con su control y monopolio. 



En Perú, donde se concentraban los principales yacimientos, el guano fue durante un lago período de tiempo el motor económico del país, dedicando todos los recursos nacionales a obtener el máximo rendimiento de su explotación, aún a costa de abandonar por completo otros sectores productivos. Eso provocó que se acrecentase la deuda externa del país al tener que aumentar las importaciones de productos de primera necesidad, como los procedentes de la agricultura. 

Entre 1841 y 1879 se exportaron desde Perú casi 11 millones de toneladas de guano, generando tanta riqueza que el 80% del presupuesto nacional llegó a proceder de los ingresos derivados de su explotación. Pese a ello, Perú terminó convirtiéndose con el tiempo y por diversas razones en el país más endeudado de América del Sur, siendo determinante haber hecho depender su economía de los beneficios procedentes de un solo recurso.

La formación del guano,  la corriente de Humboldt y El Niño
 
Los yacimientos más importantes de guano se encontraban a lo largo de las costas de Perú, concentradas el una franja de que se extendía unos 800 km al norte de Lima y unos 900 km hacia al sur. Las colonias de aves guaneras se establecían en dos tipos de lugares: en islas situadas próximas a tierra (generalmente a menos de 20 km de distancia) y en zonas de la costa denominadas “puntas”, con adecuadas características para que las aves estableciesen sus nidos.






 Localización de las islas y puntas guaneras a lo largo de la costa de Perú

Las islas más importantes eran las de Chincha, Lobos, Corcovado, Chao, Guañape, Ballestas, La Vieja, Santa o Ferrol. Las puntas, que solían ser entrantes de la costa hacia el mar, se localizaban principalmente al sur de Lima, destacando las siguientes: Loma, Lomitas, Ático, San Juan, Chira o Coles.


 Isla Norte de Chincha, una de más intensamente explotadas por las grandes poblaciones de aves guaneras que nidificaban en ella.

Las tres islas de Chincha, completamente blancas por el guano (ir hasta allí con Google Maps)


 Isla de Chao


  Isla de Macavi o La Libertad

  Isla de Corcovado

 Isla Ballestas (ir hasta allí con Google Maps)


Punta Lomas, Caravelí-Arequipa (Perú). Aún se aprecia la superficie blanca de los excrementos de las aves. Actualmente Reserva Natural de Punta Lomas (ir hasta allí con Google Maps)

 Punta Ático  (ir hasta allí con Google Maps)
 
 Punta La Chira, Camaná-Arequipa (Perú). Extensa colonia sobre los entrantes rocosos de la costa. El color blanco del guano delata la localización de los nidos. Actualmente Reserva Natural Punta La Chira. (Ir hasta allí con Google Maps)

Tanto en las islas como en las puntas se aprovechaban los excrementos de las aves y se obtenían dos tipos de guano dependiendo de su antigüedad: el guano rojo y el guano blanco.
 

El guano rojo era el procedente de la acumulación de excrementos que durante siglos se habían depositado sobre el suelo, llegando formar capas que alcanzaban los 40 metros de espesor en algunos lugares. Se trataba en realidad de yacimientos fósiles no renovables, que se extraían excavando directamente sobre las zonas de acumulación. El guano rojo tenía una composición química muy peculiar, con bajo contenido en nitrógeno y materia orgánica, pero muy alto en fósforo y potasio. Estos yacimientos fueron intensamente explotados y se agotaron casi por completo en los primeros años del siglo XX.


 Inmensa acumulación de guano rojo fosilizado, con una altura superior a 40 m (apréciese el tamaño de los trabajadores y de los animales). La extracción se realizaba escalonadamente, como si se tratarse de una mina a cielo abierto. 


  Extracción de guano rojo


Extracción del guano rojo

Fragmento de guano rojo


El guano blanco o fresco es de el formación reciente y se obtenía recogiendo periódicamente los excrementos que los millones de aves que se congregaban las colonias depositaban sobre la superficie del suelo. Para ello era necesario barrer literalmente el terreno, recogiendo los excrementos, las plumas y otros restos de las aves. Se explotaba principalmente en las islas y se consideraba un recurso renovable, ya que su producción estaba asegurada mientras las aves guaneras siguieran nidificando en sus colonias. El guano blanco se caracteriza por presentar una composición química con un elevado contenido en nitrógeno (10-14%), fósforo (>10%) y potasio (>1,5%).






 La recolección de guano blanco incluía los nidos hechos por las aves compactando sus propios excrementos

 Recolección de guano en sacos

Trabajadores cargando sacos entre las aves guaneras
 
  Recolección de guano en sacos


Se estima que cuando comenzó la explotación del guano a mediados del siglo XVIII, las islas guaneras debían acoger unas poblaciones superiores a 35 millones de aves, siendo las más abundantes  los cormoranes, los pelícanos y los alcatraces, pero también estaban presentes otras especies como gaviotas (Larus belcheri, L. dominicanus, L. modestus, L. cirrocephalus, L. pipixcan), albatros (Diomedea irrorata), paíños (Oceanodroma sp.), pingüinos (Spheniscus humboldti) o fragatas (Fregata magnifecens), principalmente. Las islas producían anualmente una medida de 11.000 Tm de guano por cada millón de aves presentes en la colonia. 



 Larus pipixcan (izda.) y Larus dominicanus (dcha.)


  Larus modestus (izda.) y Larus cirrocephalus (dcha.)


   Larus belcheri (izda.) y Diomedea irrorata (dcha.)


    Spheniscus humboldti (izda.) y Fregata magnifecens (dcha.)


Pero no era un hecho casual que la formación de guano alcanzase tales magnitudes sólo en esta zona del mundo y la explicación de este fenómeno es muy interesante. Por un lado, la presencia de las inmensas poblaciones de aves coloniales en las islas se debe a la superabundancia en esta aguas de océano Pacífico de un pequeño pez, la anchoveta peruana (Engraulis ringens), que constituye la base de su alimentación. Las anchovetas viven en aguas superficiales frías, no muy distantes de la costa y formando grandes cardúmenes, jugando un importante papel ecológico al situarse en la base de la pirámide ecológica y ser el alimento de gran número de especies. 



Anchoveta peruana (Engraulis ringens)





 Cardúmenes de anchoveta

A su vez, la abundancia de anchovetas y la enorme productividad de estas aguas está directamente relacionada con un fenómeno natural a mayor escala: las corrientes marinas. Otra de las grandes aportaciones científicas de Humblodt fue el descubrimiento la influencia de las corrientes marinas en estas zonas del Pacífico y de todos los fenómenos ecológicos y climáticos asociados a ellas. Las corrientes hacen llegar aguas frías cargadas de nitratos y fosfatos desde los fondos marinos hasta a las cálidas zonas tropicales y subtropicales de la costa, provocando un espectacular desarrollo del fitoplancton y zooplancton y, por tanto, de todas las especies que les siguen en la cadena trófica. La Corriente de Humboldt (así conocida en honor a su descubridor) es responsable de que estas aguas sean las de mayor producción de plancton del mundo y que generen una excepcional biodiversidad y abundancia de especies.




Del mismo modo, el desajuste térmico producido por el drástico contraste entre el agua fría y el calor es la causa de la ausencia de lluvias y de la extrema sequedad de las regiones cercanas a la costa, encontrando su máxima expresión en el inmenso desierto de Atacama, considerado el de mayor aridez de todo el planeta.


Desierto de Atacama

La formación del guano se ve favorecida por las peculiares condiciones que las corrientes marinas generan en la costa. La escasez de lluvias evita que se disuelvan los excrementos depositados por las aves, permitiendo que se sequen lentamente y que se acumulen en capas cada vez más espesas y profundas. En este proceso los excrementos no pierden sus propiedades químicas, evitándose que se produzca la lixiviación de los compuestos nitrogenados. Al alimentarse casi exclusivamente de anchovetas, los excrementos de las aves poseen un elevado contenido en nitrógeno, superior al 10%, siendo la clave de su excepcional valor como abono.

El fenómeno meteorológico conocido como “El Niño”, cíclico y errático a la vez, también tiene una incidencia directa sobre la producción de guano en las costas de Perú. Cuando los vientos alisios se debilitan o son de escasa fuerza, dejan de aportar agua fría a través de la corriente de Humboldt, a la vez que cambia el régimen pluviométrico y la presión atmosférica. Este conjunto de alteraciones provocan una disminución de las aves guaneras, bien por muerte directa, por hacer fracasar su proceso reproductor o por provocar una disminución de su principal alimento, la anchoveta.


Se estima que durante los años 1997 y 1998, coincidiendo con las alteraciones meteorológicas asociadas a El Niño, murieron el 80% de las aves guaneras de las colonias de Perú.



 

Los esclavos “coolíes”, la historia más oscura del guano
 
La recogida del guano se realizaba de manera manual y requería mucha mano de obra. Trabajar en los yacimientos era excepcionalmente duro por tratarse de zonas de gran aridez, con extremas temperaturas y fuertes vientos, debiendo recogerse el guano en muchas ocasiones recorriendo escarpadas pendientes y acantilados, cavando y acarreando pesados sacos. Estas adversas condiciones eran prácticamente iguales a comienzos del siglo XIX que en la actualidad, ya que en algunas islas se sigue recogiendo para destinarlo principalmente a la agricultura ecológica, al ser un abono 100% natural. Lo que sí ha cambiado, afortunadamente, es el trato que reciben ahora los trabajadores del guano.



 
 Escabrosos acantilados de las Islas donde se recoge el guano. Los muros sirven para retener y acumular  el guano, evitando que caiga al agua


 Tirolinas para desplazarse entre islas

 Los rostros del guano





 La recogida del guano se hacía a mano, debiendo barrer cada palmo de suelo para recoger todos los excrementos




  
El guano recogido es introducido en sacos y después transportado a hombros hasta la zona de embarque

 Finalmente los sacos se van cargando desde el embarcadero a los barcos 


 
 Las imágenes del fotógrafo Tomás Munita han sido publicadas en las revistas de medio mundo y en ellas recoge la crudeza de la recogida del guano en las islas de la costa de Perú en la actualidad, algo que no ha cambiado desde hace siglos. Ahora el guano ha recuperado su valor, especialmente para su uso en la agricultura ecológica


Sin duda, uno de los hechos más lamentables asociados a la explotación del guano fue el tráfico de esclavos procedentes de China para trabajar en estas duras condiciones. Aunque en Perú se había abolido la esclavitud recientemente, los esclavos de raza negra fueron poco a poco reemplazados por inmigrantes traídos desde China, a los que se les conocía popularmente como “coolíes”, “culis” o “culíes”. Se estima que entre 1849 y 1874, coincidiendo con el esplendor del guano, llegaron a Perú más de 87.000 coolíes. Este mismo período histórico había estallado en China la famosa Rebelión de Taiping (1851-1864), provocada por la lucha de poder entre las dinastías Qing y Ming, en un complejo contexto económico, político y religioso que ocasionó cruentas batallas y la muerte de millones de personas. El temor a la represión hizo que muchos chinos, sobretodo los campesinos más pobres, buscaran en Perú una vía de escape y decidieran probar suerte en un remoto y desconocido país situado a más de 15.000 km de distancia. 

La fiebre del oro desatada en Norteamérica en 1948 parece ser que también empujó a muchos chinos a probar fortuna en este continente y sólo en el año 1853 llegaron más de 25.000 coolíes a California. Los tratantes de esclavos engañaban a los chinos con falsas promesas de riquezas y prosperidad, para acabar sufriendo todo tipo de vejaciones en las en las explotaciones de guano de las Islas de Chincha, mientras se disipaban sus dorados sueños.




Esclavo coolí, llevando grilletes en sus tobillos

Desde el momento en que embarcaban con destino a Perú ya eran tratados como esclavos, debiendo realizar un viaje de más de 4 meses, hacinados y en unas condiciones insalubres. Se estima que más de 10.000 coolíes murieron durante las travesías sin llegar a su destino. Pero a su llegada a Perú las condiciones no mejoraban, tanto si eran destinados a trabajar en las grandes haciendas o en las islas guaneras, siendo habitual que trabajasen encadenados o con cepos en sus tobillos, castigados con látigos o maltratados para forzarles a cumplir con sus trabajos. También se les obligaba a mantener el celibato para evitar “distracciones” y a cumplir jornadas laborales que no respetaban ni los horarios ni los descansos habituales. Perú legalizó además el comercio del opio y se convirtió en uno de los principales importadores de esta droga. El opio era vendido a los coolíes por sus patronos, manejándolos así a su antojo y haciéndoles más dependientes de ellos si cabe.


Todos aquellos que trabajaban con el guano estaban en contacto continuo con  los excrementos de las aves y expuestos a respirar el polvo que que desprendían, siendo la cuasa de numerosas enfermedades, como asma, disentería, histoplasmosis o shigelosis, que provocaban numerosos fallecimientos.

 Las Islas de Chincha fueron el destino destino de muchos coolíes, siendo ellos la principal mano de obra para recoger el guano


 



 Imágenes del siglo XIX de la Isla de Chincha, mostrando los embarcaderos del guano y los numerosos barcos fondeados esperando a ser cargados por los esclavos coolíes


Los coolíes que trabajaban en las islas guaneras (la mayoría de ellos confinados en la Isla de Chincha), estaban obligados a acarrear 4 toneladas diarias de guano y recibían 3 reales por su trabajo,  pero les retenían 2 de ellos en pago por su ración de comida. Eran castigados físicamente con frecuencia y, según cuentan las crónicas de la época, eran habituales, casi a diario, los intentos de suicidio. Algunos se arrojaban de los acantilados de las islas creyendo que resucitarían en el país donde nacieron. También protagonizaron revueltas, motines y altercados para exigir a sus patrones un trato más digno, que fueron contundentemente reprimidas.
 
Esclavos coolíes
  
Esta situación empezó a causar una notable repulsa social en algunos países, mostrándose muy críticos con esta nueva forma de esclavitud a la que eran sometidos los inmigrantes chinos. Pero en realidad todos cerraban los ojos ante las evidencias y prevalecían los grandes intereses económicos que rodeaban a la explotación comercial del guano y las riquezas que generaba.
 
El tráfico de coolíes finalizó gracias a un incidente casual, pero que tuvo una gran trascendencia histórica. En 1872, la embarcación peruana “María Luz” partió del puerto de Macao (China) con un cargamento 230 coolíes y en su viaje hacia Perú sufrieron una avería que les obligó a fondear en Japón, en el puerto de Yokohama. Uno de los esclavos consiguió escapar y pidió auxilio a la tripulación del barco británico “Iron Duke”, denunciando los malos tratos a los que estaban siendo sometidos. Finalmente el barco fue retenido y los chinos devueltos a su país de origen, pero desencadenó un grave incidente diplomático que tardó más de dos años en resolverse y en el que además de implicar a británicos, peruanos y japoneses, necesitó del arbitraje del Zar de Rusia Alejandro II. 





Coolíes embarcando con destino a América


Fue a partir de este momento cuando se paralizó definitivamente el tráfico ilegal de coolíes hacia Perú y supuso el final de un episodio oscuro y lamentable de la historia.
Este conflicto también permitió que sucediese otro trascendental hecho: el establecimiento en 1873 del “Tratado Preliminar de Amistad, Comercio y Navegación entre Perú y Japón”. Este tratado tenía como objetivo evitar en el futuro nuevos incidentes diplomáticos y Perú pasó de este modo a ser el primer país de América del Sur en tener un tratado internacional con Japón, que permitió la emigración de la población y los intercambios comerciales entre ambos países.
 
Los coolíes chinos terminaron asentándose en Perú después de abolirse su esclavitud, pasando a integrarse plenamente a en la vida social del país aunque sin renunciar por completo a sus costumbres culturales.



Imágenes de coolíes después de la época de esclavitud

Años después, la llegada de emigrantes japoneses a Perú al amparo del Tratado de Amistad fue muy distinta a lo acontecido con los chinos. Antes de partir, los japoneses contaban ya con un contrato de trabajo de 4 años de duración y previamente habían pactado su salario en libras esterlinas, así como una jornada de trabajo que no excedería de 10 horas. El contrato incluía además el alojamiento y la asistencia médica. 


Contrato de trabajo de un coolí

Si alguna vez te has preguntado cómo fue posible que Alberto Fujimori, un peruano de origen japonés, llegase a ser Presidente Constitucional de Perú, la respuesta está en aquel chino coolí que logró escaparse del “María Luz”. Gracias a él, se abrió una inesperada puerta a los intercambios de población entre dos remotos países. Los padres de Fujimori vivían en Kumamoto (Japón) y emigraron a Perú en 1934, estableciéndose definitivamente en este país como comerciantes. Algunos aún piensan que hay algunas lagunas en origen de Alberto Fujimori, poniendo en duda que realmente hubiese nacido en Perú (ver "Buscando la cuna de Fujimori")

 A la derecha, ficha de la Jefatura General de Extranjería de Perú perteneciente a Mutsué Fujimori, la madre del ex-Presidente, que confirma su entrada en el país en 1934; A la izquierda, Alberto Fujimori

Los esclavos de la Isla de Pascua
 
La avaricia que despertó la fiebre del guano fue también responsable de la aniquilación casi por completo de la población de la Isla de Pascua y de gran parte de la cultura Rapa Nui, unos hechos que sin duda merecerían la calificación de genocidio. Desde junio de 1862 hasta agosto de 1863, unos 20 barcos esclavistas de diversas nacionalidades capturaron por la fuerza a 1.400 nativos de la Isla de Pascua para obligarlos a trabajar como esclavos en las explotaciones de guano en la costa de Tarapacá y las islas de Chincha. Esto redujo la población nativa a una cuarta parte y supuso prácticamente su exterminio. Entre los esclavos se encontraba su último Rey, llamado Maurata, su familia, sacerdotes y algunos de los sabios de esta ancestral cultura, perdiéndose para siempre su legado. 



  Estas esculturas fueron testigos impasibles de lo que ocurrió en la Isla de Pascua

"Habitantes de la Isla de Pascua", una ilustración de Louis Choris (1795-1828), famoso pintor y explorador de origen alemán-ucraniano. Fue uno de los primeros artistas encargado de hacer los dibujos y pinturas en expediciones de investigación.y exploró el norte del Océano Pacífico en 1815-1818 con el objetivo de encontrar un paso por el Océano Ártico y adentrarse en el noroeste americano y el noreste asiático.


En la Isla de Pascua había sido descubierto en aquellos años un sistema de escritura único en el mundo, el rongo-rongo, que se realizaba tallando secuencias de símbolos con puntas de obsidiana o dientes de tiburón sobre tablillas de madera. La aniquilación de la población nativa ha impedido hasta ahora que el significado de esta escritura haya sido descifrado y se se ha convertido en un misterio más de la Isla de Pascua.


 Tablillas con escritura rongo-rongo

La permisividad de los gobiernos implicados en el tráfico de esclavos, casi a las puertas del siglo XX, fue muy criticada internacionalmente. En el caso de los esclavos de la Isla de Pascua parce ser que fue decisiva la intervención de Francia y se logró que fueran repatriados desde las zonas guaneras. De los 1400 habitantes que fueron capturados sólo regresaron una docena, muriendo el resto como consecuencia de las enfermedades o por la dureza del trabajo al que fueron sometidos. La llegada a la isla de los supervivientes, portadores de enfermedades como la viruela o la tuberculosis, redujo aún más la población nativa, que parecía definitivamente condenada a desaparecer. En 1877, tan solo 14 años después que fueran esclavizados, la población de la Isla de Pascua no superaba las 110 personas.

La obsesión por el control del guano y el imperialismo de EEUU
 
Una vez los países implicados tuvieron conciencia de la importancia del guano tanto a nivel económico como estratégico, comenzaron las disputas por hacerse con su control. Las primeras fricciones comenzaron entre Perú y Bolivia, ya que en aquella época ambos países poseían un tramo de la costa del Pacífico. El mapa político era muy distinto entonces y una parte de Bolivia se interponía entre las fronteras de Perú y Chile, disponiendo de una amplia salida al mar a través de la vasta región desértica de Atacama, cuyos valiosos recursos naturales aún no habían sido del todo descubiertos. La pugna entre Bolivia y Perú por aprovechar el guano se solucionó por la vía diplomática, repartiéndose las islas y las puntas a partir de unos límites geográficos pactados.


Mapa político con los antiguos límites entre Perú , Chile y Bolivia, que entonces tenía una extensa salida al mar.

Los Estados Unidos de América, cuyas ínfulas imperialistas comenzaban ya a dejar huella en el mundo, sabían que el suministro de guano era vital para que sus agricultores pudiesen aumentar la productividad de las cosechas. Inglaterra consiguió negociar con el gobierno peruano para que todo el guano que se vendiese fuese a través de sus empresas, provocando que este producto se encareciese mucho en Estados Unidos, al no poder comprarlo directamente a los peruanos.





Por temor a perder parte una riqueza que otros países ya estaban explotando, el Congreso de EEUU aprobó en 1856 el “Acta de Islas Guaneras” que les facultaba para tomar posesión de los yacimientos guaneros. Los los principales argumentos “legales” del Acta eran los siguientes: 


“Sección 5570: Cuando cualquier ciudadano de los Estados Unidos descubra un depósito de guano sobre cualquier isla, roca, o cayo, no estando dentro de la jurisdicción legal de cualquier otro gobierno, y no ocupada por ciudadanos de cualquier otro gobierno, y tome posesión pacíficamente, y ocupe, ya sea, isla, roca o cayo, podrá ser considerado perteneciente a los Estados Unidos.”


“Sección 5571: El descubridor debe, tan pronto como sea posible notificar, verificado por acta notarial, al Departamento de Estado de dicho descubrimiento, ocupación y posesión, describiendo la isla, roca o cayo, y la latitud y longitud de ello, tan cercano como sea posible, y demostrando que dicha posesión fue tomada en nombre de los Estados Unidos; y debe demostrar evidencia satisfactoria al Departamento de Estado, que dicha isla, roca o cayo, no estaba, en el momento del descubrimiento o de la toma de posesión y ocupación de ningún otro gobierno o de los ciudadanos de ningún otro gobierno, ante lo cual deben ser consideradas como pertenecientes a los Estados Unidos”
.


El Acta también daba poderes al Presidente de los Estados Unidos para hacer uso de su fuerza militar para proteger estos derechos en caso de ser necesario:


(...) Sección 5567: el presidente está autorizado, a su discreción, para emplear las fuerzas terrestres y navales de los Estados Unidos, para proteger los derechos del descubridor o de su viuda, herederos, administrador o asignados." 

 
El Acta establecía que las islas debieran ser consideradas como parte de los EE.UU., aunque tal posesión podía anularse si los depósitos de guano se agotaban.
 

De este modo, los Estados Unidos lograron apoderarse de más de 100 islas repartidas por todo el Océano Pacífico y muchas de ellas siguen siendo suyas desde entonces, gracias al codicioso valor de los excrementos de las aves. Entre ellas se encuentran las Islas Baker, Islas Jarvis, Islas Howland, arrefice de Kingman, los atolones de Johnston, Palmira y Midway, entre otras. Algunas fueron cruciales años después en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial.


 Isla Baker


 Isla Jarvis

Atolón de Kingman

 Atolón de Palmira

Atolón de Johnston, convertido después en base militar


 Islas Midway, famosas en la Segunda Guerra Mundial

 Islas, atolones y arrecifes ocupados por Estados Unidos
 
La Primera Guerra del Guano
 
El 14 de abril de 1864 España ocupó las islas guaneras de Chincha, pertenecientes a Perú. Esta agresión contra la soberanía peruana produjo indignación dentro de la población, que veía con asombro como se imponían los intereses hegemónicos de España sobre Perú y por ello se intentó resolver por vía diplomática la desocupación de las islas, que eran en aquel momento el motor de la economía peruana. 


Bombardeo naval de Valparaiso, una batalla crucial en la guerra entre España y Perú
 
En 1865 Perú y Chile firmaron un Tratado de Alianza Ofensiva y Defensiva, por medio del cual unían sus respectivas fuerzas navales para luchar contra España, aliándose con  ellos posteriormente Ecuador y Bolivia. Pese a su superioridad militar, los españoles fueron derrotados y devolvieron las islas guaneras, a la vez que supuso el reconocimiento por parte de España de la soberanía peruana. Una vez más, el guano hizo historia.


El declive del guano y el exterminio de la anchoveta
 
El voraz ritmo de extracción al que estaban sometidos los yacimientos y zonas productoras de guano no permitía una explotación sostenible. Los depósitos fósiles de “guano rojo” que existían en las islas y zonas de la costa eran limitados y prácticamente fueron agotados como consecuencia de la intensa extracción. Por otra parte, el “guano blanco” no se producía tan rápido como para abastecer la exigente demanda mundial de este fertilizante, estando además sujeto a importantes fluctuaciones que dependían directamente de las poblaciones de aves guaneras, de la abundancia de anchovetas y del fenómeno de El Niño.

El hombre, una especie genéticamente incapacitada para aprender de sus propios errores,  tampoco supo calmar su avaricia durante los años que siguieron a la fiebre del guano.  El siguiente recurso natural en ser explotado abusivamente fue la anchoveta, cuyas inmensas poblaciones en el Océano Pacífico no habían sido aprovechadas industrialmente hasta entonces.


  Pesca industrial de la anchoveta

Con la pesca la anchoveta comenzó a desarrollarse una potente industria dedicada a su transformación en harina de pescado para a la fabricación de piensos destinados a la alimentación del ganado y aves de granja, así como la obtención de aceite de pescado.
A partir de la década de los 50 del siglo XX, en Perú se produjo una rápida reconversión industrial en torno a la explotación de las anchovetas, aumentando la flota pesquera y todo el tejido empresarial vinculado a su transformación. Los bajos costes de producción de la harina y el aceite, unido a la gran demanda en los mercados de Europa y América, aseguraron su rentabilidad.
   Harina de pescado exportada como pienso a numerosos países

La extracción de anchoveta fue incrementando en tal magnitud que se pasó de producir 15.000 Tm de harina de pescado en 1955 a superar los 2.200.000 Tm en 1970. La pesca se realizaba sin límite alguno, sin respetar vedas para su preproducción ni limitar el tamaño de las capturas para asegurar la continuidad de los ejemplares jóvenes.

 Evolución de las capuras de anchoveta (1950-2006)
 
 Producción de guano en relación con las poblaciones de aves guaneras (1955-2000)

Al tratarse de una especie esencial dentro del ecosistema de la Corriente de Humboldt, la disminución de sus poblaciones provocó a su vez un declive en las capturas de otras especies con interés comercial que se alimentan de ellas (jurel, merluza, caballa, atún, bonito, corvina, etc.). Del mismo modo, se redujeron notablemente las colonias de aves guaneras, que no encontraban suficiente alimento, afectando a notablemente a la producción de guano.

Pero, como se citó anteriormente, el factor que condiciona en mayor medida la productividad en estas fértiles latitudes es el fenómeno meteorológico de El Niño, cuyas irrupciones cambian por completo las condiciones del ecosistema. Las irrupciones de El Niño en 1963 y 1973 provocaron una desaparición de las anchovetas, muy mermadas ya por la pesca abusiva. El sector pesquero sufrió una gran crisis, con despidos masivos, quiebra de empresas, incremento de los costes de producción y un exceso de flota pesquera y de plantas procesadoras incapaces de autosostenerse.


 
 Evolución de las poblaciones de aves guaneras y de las captutas de anchoveta (las flechas marcan los años en los que se presentó el fenómeno de El Niño

La sobrepesca de anchoveta fue crucial para provocar una alarmante reducción de las poblaciones de aves guaneras y de impedir que se recuperase el negocio de venta de guano. Se estima que en 1950 las diferentes especies guaneras superaban los 35 millones de aves, mientras que en la actualidad su población ha llegado a reducirse a poco más de 2 millones de aves, con descensos comprendidos entre el 85-95% en 60 años. La sobrepesca unida a los sucesivos fenómenos de El Niño han sido la causa de este dramático declive de sus poblaciones.

Lejos de estar solucionado este problema, en 2012 han seguido produciéndose muertes de aves guaneras en Perú por falta de alimento, provocadas por la sobrepesca de la anchoveta. El cupo de extracción sigue siendo incumplido por la flota pesquera, que se excede en más de 2 millones de toneladas capturadas ilegalmente cada año.

Aves guaneras muertas en la costa por la escasez de anchovetas

Pero en realidad, el declive del guano se debió al descubrimiento de otro fertilizante más poderoso, más abundante y menos complejo de extraer: el salitre. De este recurso natural, del que se  obtiene el famoso Nitrato de Chile, hablaremos en el siguiente capítulo.


Y por último, un personaje curioso: Jose Antonio Lavalle




 José Antonio de Lavalle, un fotógrafo en la isla guanera de Chincha. Se vinculó a la Compañía Administradora del Guano casi desde su fundación en 1909. En 1925, justamente el año de un evento El Niño espectacular, tremendo, muy dañino para las poblaciones de aves guaneras que se repartían islas, islotes, puntas guaneras y roquedales, Lavalle funda y asume la dirección del boletín de la compañía, la célebre revista que durante varios años de dedicará a apuntalar el trabajo de los investigadores que pasaron por Perú para estudiar el impacto de este fenómeno en las comunidades de aves.

14 comentarios:

  1. Una entrada interesante con una narración que te atrapa y no puedes dejar de leerla hasta el final. La historia del nitrato de Chile, lo que es lo mismo del guano ultramarino, es básicamente una historia de sufrimiento humano. El desarrollo de la civilización actual que se alza sobre excrementos de aves y vileza humana. Ya estamos esperando la siguiente entrega. Nos encantó conocerte en la FIO.

    Saludos,

    Lourdes y Jesús

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  2. Y esto es la cuarta parte !!??
    Mira que me gustaban los antiguos azulejos del Nitrato de Chile. Ya nunca los veré igual

    Estoy deseando leer la segunda parte... y la tercera...

    Gracias por compartir el esfuerzo

    JM

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  4. Interesantísima y completa entrada, Nacho. Menudo trabajazo recopilar tanta y tan buena información. Un abrazo

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  5. Si he tardado 35 minutos (sin parar) en leerlo, no quiero ni pensar la de horas de trabajo que le has echado tú. Increíble, cada fleco de la historia tiene historia y no me extraña que haya dado para cuatro partes. Lo peor de todo es que yo tenía mucha curiosidad por saber de dónde viene lo del nitrato de Chile... ¡y la sigo teniendo! Eso sí, he aprendido mucho del guano de Perú :)
    Lacasito

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  6. Estamos ante la recuperación del folletín (pero del bueno). Me lo he leído casi sin pestañear y ahora tengo tal sobredosis de información que tardaré en dormirme. Una especie capaz de hacer la guerra por caca de pájaros no tiene remedio. Siempre sospeché que el guano no era muy sostenible. No te retrases mucho con la siguiente que nos tienes en vilo.

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  7. Excelente trabajo de recopilación, investigación, redacción y divulgación Nacho. Qué talento tienes para ésto!
    Yo también me preguntaba cosas sobre el guano cuando era un niño y veía el famoso cartel de azulejos de "Abonad con Nitrato de Chile" y terminé fotografiándolo también. Ese cartel es todo un icono para los que hemos vivido cerca del campo.
    Un abrazo

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  8. Impresionante, ya estoy esperando la segunda parte muy muy interesante

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  9. ¡Uf! Grandísimo trabajo el que has hecho y realmente interesante. A los que nos gusta "saber" nos has dado por el palo del gusto.
    Te sigo leyendo.
    Saludos desde Astorga.

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  10. Fantástico relato.

    Muchas gracias por compartir la investigación fruto de tu curiosidad... Muy interesante y didáctico. Viene a demostrar una vez más que el hombre es LOBO para el hombre. Los límites de la codicia no existen... pero tampoco los de la estupidez humana...

    Este tipo de cosas se debían enseñar en los colegios y no tanta economía (pisa al que tienes al lado para subir)... Solo conociendo nuestras miserias podremos "engendrar" una generación responsable.

    Salud.

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  11. ¡Que magnífico artículo! Lo he descubierto justo después de publicar el mio
    http://www.navegar-es-preciso.com/news/islas-chincha-insulas-guaneras-peruanas-por-excelencia/
    , pero me he apresurado a insentar un link que bajo las palabras "el comercio del guano" lleva a este soberbio artículo.
    Después de ojear tu blog, he de felicitarte sinceramente. Prometo incluir este blog en las direcciones recomendados del mio. Que regalo poder leer docenas de interesantes artículos e informaciones. Tu y tus lectoras y lectores estáis invitados a visitar mi modesta página

    http://www.navegar-es-preciso.com/

    Saludos cordiales

    Román

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  12. me gusto que la lectura fuera facil de seguir y estuviera ilustrada. Buena recopilacion. aunque igual seria bueno poner algo de la bibliografia consultada.
    Gracias por la informacion :)

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  13. que chvere y q aplicacion buscastes para tener ese cubito que da vueltas y salen las carsa de las aves :3

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    1. Hola Luciana, la aplicación la puedes encontrar en http://www.picturetrail.com/
      Un saludo!

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