Orillas del río Tajo desde el Salto del Gitano
Nikon D300 + 600mm f4 (ISO; 1/640; f4; 0-33 eV)
Noviembre de 2007
Aquel año las aguas del Embalse de Alcántara descendieron tanto
que el río Tajo cambó su aspecto por completo, dejando tras de sí áridas y desnudas
orillas, aquellas que en otros tiempos estaban cubiertas de una densa
vegetación que abrazaba sus riberas. Sintió el Tajo que sus aguas volvían de
nuevo a su estrecho cauce, ahora colmatado por los limos que nunca llegaron a
su destino. Y en los limos del atardecer intentó renacer el ave fénix, con su
dorado plumaje incandescente, soñando con recuperar la libertad que sus aguas siempre
tuvieron, antes de que los muros de hormigón estancaran su corriente y
silenciaran el rumor de sus torrentes. No voló el ave fénix más allá del anochecer;
la puesta de sol terminó una vez más con su dorado sueño.
Orillas del río Tajo desde el Salto del Gitano
Nikon D300 + 600mm f4 (ISO; 1/200; f4; 0-33 eV)
Noviembre de 2007




