Mostrando entradas con la etiqueta espatula. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta espatula. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de febrero de 2015

Pescando carpas


Nikon D300+ 600mm f4 (ISO 250; 1/800s; f5,6; -0,33eV) 


Esta imagen es del verano de 2010 y pero la desempolvé hace unas semanas. Un pequeño embalse estaba a punto de secarse y un grupo de espátulas acudían a allí  a alimentarse aprovechando la elevada densidad de presas y que el bajo nivel del agua facilitaba su captura. Aunque llegué casi de noche, las espátulas ya estaban allí pescando prácticamente a oscuras, comportamiento que ya he observado en otras ocasiones. Al verme salieron volando y me quedé solo. "!Qué mala suerte!", pensé. Después del madrugón, me iba a quedar sin fotografiar las espátulas. Pero poco después de amanecer volvieron de nuevo y se posaron justo delante del chajurdo, tan cerca, que no me atrevía ni a moverme. Fue todo un espectáculo verlas pescar rastreando el fondo con su enorme pico, mientras caminaban velozmente de un lado para otro. La mayor parte de las presas que capturaban eran carpas de mediano tamaño y algunas veces renacuajos a punto de convertirse en adultos (creo que de Bufo bufo). 


Hace unos años escribí una entrada en el blog sobre la alimentación de las espátulas, después de observar en las marismas del Odiel (Huelva) la técnica que utilizaban para comerse los camarones, una presa más humilde que las suculentas carpas. 

martes, 20 de julio de 2010

El último viaje del camarón

Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; 1/1600; f5; -0,3 eV) Marismas del Odiel (Huelva)

El peculiar y desmesurado pico de la espátula ha sido el resultado de una larga evolución que ha culminado en una estructura diseñada para que estas aves puedan alimentarse de un modo diferente a las demás. Y, sin duda, esta ventaja adaptativa ha sido la clave para que hayan podido establecerse con éxito en hábitats donde deben competir con otras especies por los recursos disponibles.

Muchas de las aves que se alimentan en lagunas, marismas y otros humedales disponen de picos dotados de complejos sistemas para filtrar el agua y retener el alimento, capturando así pequeños vertebrados, invertebrados, semillas, plantas o incluso algas. Han modificado sus picos de tal modo que actúan como una potente bomba de succión, utilizando la lengua y una serie de filamentos (lamellas) estratégicamente dispuestos  para filtrar el alimento a la vez que expulsan el agua. Por ejemplo, los flamencos y la mayoría de las anátidas se alimentan de este modo.

La espátula ha prescindido de esos elementos filtradores, habiendo desarrollado un sistema basado en disponer de una elevada densidad de receptores táctiles en la parte terminal y más engrosada de su pico, precisamente la que asemeja la forma de una espátula. Estos receptores son tan sensibles que detectan el movimiento de sus presas bajo el agua, capturándolas al entrar en contacto con ellas. De este modo, la estrategia de alimentación de las espátulas consiste en mantener el pico entreabierto bajo el agua, realizando rápidos y continuos movimientos a derecha e izquierda y esperando a que sus receptores detecten la presencia de una presa entre ambas mandíbulas. En ningún caso se valen de la vista para localizar el alimento y ello les permite alimentarse tanto de día como de noche (quizás alguna vez os hayáis sorprendido al ver a las espátulas rastreando intensamente el agua al anochecer o incluso antes de amanecer). No obstante, para ganar en efectividad deben alimentarse siempre en aguas poco profundas y donde  exista una elevada disponibilidad de alimento.

La parte más engrosada del pico cuenta con una pequeña depresión (al menos en la mandíbula inferior) que sirve de receptáculo para retener a las presas con más facilidad al cerrar el pico. A partir de este momento, la ventaja que les supone disponer de un largo pico para encontrar alimento……se convierte en un inconveniente para hacer llegar las presas hasta la garganta. Como no disponen de una lengua tan larga como para que les sea útil en esta labor, deben ayudarse de un rápido movimiento de la cabeza, primero hacia atrás e inmediatamente después hacia delante, para que la presa “viaje” desde la punta del pico hasta la garganta. Y es precisamente ese instante el que he captado en la primera imagen: el último viaje del camarón a lo largo del pico de la espátula.


 Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; 1/800; f4; -0,3 eV. Amanecer en las Marismas del Odiel (Huelva).
Al igual que en la anterior, no era posible hacer las fotos con el sol a mis espaldas, así que disfruté del contraluz.

En estos enlaces podéis ver la técnica de alimentación de las espátulas: