Esta imagen ha conseguido el 2º premio en la I Edición del Concurso Fotográfico “Mi mejor imagen del Guadiana”, organizado por la Confederación Hidrográfica del Guadiana (Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino). Nota de prensa CHG.
En total se presentaron 332 fotografías, concediéndose 3 premios en la categoría adulto, 3 en la juvenil y 9 accésit. Estarán expuestas en el Salón de Actos de la sede de Confederación Hidrográfica del Guadiana en Badajoz hasta el 30 de abril (de lunes a viernes, de 9-14 h y de 17-21h) y posteriormente se trasladarán a Mérida y Ciudad Real.
Cigüeñas al amanecer, un día de niebla
La imagen fue tomada el 20 de diciembre de 2009 en el azud del Río Guadiana a su paso por Badajoz, en un enclave donde las garcillas bueyeras, protagonistas de la escena, se concentran en un dormidero que acoge a miles de ejemplares y donde también establecen cada año su colonia de cría.Todos los inviernos visito regularmente este lugar del río con la ilusión de poder repetir las imágenes que conseguí un día de fortuna, en diciembre de 2007, cuando un soleado amanecer coincidió durante varios minutos con una densa niebla, creando unos intensos contraluces sobre un fondo anaranjado.
Serie de imágenes realizadas en diciembre de 2007, un afortunado día en el que la niebla y el sol se combinaron a la perfección
Pese a volver al mismo lugar en repetidas ocasiones, nunca he vuelto a encontrar las excepcionales condiciones de luz de aquel día. Cada intento fallido te hace recordar una de las grandezas de la fotografía: la posibilidad de captar un momento único e irrepetible.
Dormidero de cormoranes en una isla del río Guadiana, entre el azud y el Puente Real
La imagen premiada tiene su pequeña historia. Durante los fríos días del mes de diciembre de 2009 el río Guadiana tenía muy poco caudal debido a las escasas lluvias, quedando al descubierto una gran orilla de cantos rodados y aguas someras. Observé que las garcillas bueyeras, unos instantes antes de amanecer, volaban desde los árboles donde dormían hasta un lugar concreto de esta orilla, donde llegaban a concentrase durante unos minutos más de un millar de individuos.
Serie de imágenes realizadas en diferentes días en el lugar donde se concentraban las garcillas bueyeras, justo antes de la "levantada". En ocasiones también se unían al grupo cigüeñas y garzas reales.
Pero lo más espectacular sucedía a continuación. Cuando las garcillas decidían marcharse y dirigirse a sus lugares de alimentación, alzaban el vuelo todas a la vez formando un inmenso bando que cubría todo el río y que impresionaba con solo escuchar el tremendo sonido que producían todas sus alas agitándose al unísono. Desde el primer día que contemplé el despertar de las garcillas me obsesioné con conseguir una fotografía de ese instante.
Pude comprobar que este comportamiento se repetía diariamente con absoluta precisión, aspecto que me permitió elegir el lugar adecuado para conseguir un buen encuadre. A nivel fotográfico existían algunas dificultades. La levantada de las garcillas se producía antes que el sol iluminase el río, por lo que las condiciones de luz limitaban mucho las posibilidades de trabajar con el objetivo que habitualmente utilizo (600mm). De hecho, en los primeros intentos sólo conseguí imágenes movidas, aunque con un efecto curioso.
Bando de gracillas bueyeras. Este fue el resultado del primer intento de fotografiar "la levantada", pero elegí una velocidad demasiado lenta y tardé demasiado tiempo en reaccionar cuando escuché que volaban todas a la vez. Así y todo, me gusta el efecto.
Por otra parte, nunca sabías en qué momento las garcillas iban a alzar el vuelo, circunstancia que te obligaba a estar constantemente mirando y encuadrando por el visor. El instante en el que el bando levantaba el vuelo no duraba más de 10 o 15 segundos e inmediatamente se dispersaban las aves, de tal manera que toda la escena se desarrollaba en menos de 30 segundos. Por supuesto, los primeros 5 segundos eran los más espectaculares.
Después de ver los resultados empecé a tramar como mejorar las imágenes. Busqué otra localización en la orilla opuesta para conseguir una mejor iluminación de las aves y pretendía utilizar focales más cortas y luminosas (300mm f2.8 y 70-200 f2.8) con la intención obtener diferentes encuadres e incluir todo el bando en un fotograma. ¡Pero ocurrió algo imprevisto! Justo el día que disponía a intentarlo de nuevo llegaron las esperadas lluvias de finales de diciembre y que nos han acompañado hasta hace bien poco, así que ya no tuve más oportunidades en los meses siguientes para fotografiar en este escenario. El Guadiana se desbordó y las orillas donde se posaban las garcillas quedaron bajo el agua. A fecha de hoy, aún siguen inundadas. ¡Habrá que intentarlo de nuevo el próximo invierno!
Bandos de grajillas, habituales compañeras de las garcillas bueyeras en los dormideros



