Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200;1/250s ; f4 ; -0 ev)
Roquero solitario (Monticola solitarius)
Castillo de Monfragüe. Parque Nacional de Monfragüe, Cáceres (Extermadura)
Estaba recuperando el resuello tras subir la empinada
escalinata que asciende hasta el Castillo de Monfragüe, cuando escuché el
melodioso canto del roquero solitario resonando entre las cuarcitas. Tenía uno
de sus posaderos en una roca situada al pie del castillo, en un escarpado saliente
con vistas al río Tajo. El sol asomaba tímidamente tras la Sierra de las
Corchuelas y aún reinaban las sombras en toda la ladera, así que tuve tiempo
para situarme en el lugar adecuado y esperar unos minutos a que el roquero
volviera a posarse en el mismo lugar. No tardó mucho en llegar ni tampoco en
marcharse de nuevo, pero ocurrió precisamente cuando el sol se encontraba tras
él y brillaba lo justo como para quedar reflejado en sus ojos.
Los roqueros solitarios que viven en el Castillo de
Monfragüe no hacen honor a su nombre; seguramente sean los pájaros que se encuentran
mejor acompañados durante todo el año, tanto de otras muchas especies de aves
como de los centenares de visitantes que acuden a este emblemático lugar del
Parque Nacional. La espectacularidad de
los buitres y de las grandes rapaces, que emocionan y asombran a los todos los
que llegan hasta aquí, hace que estas
bellas aves pasen a menudo desapercibidas…por mucho que canten desde sus
posaderos.




