Los chinches de agua, también llamados nadadores de espalda o garapitos (incluso "ángeles de agua", en casa de Frikosal), son insectos hemípteros especialmente adaptados para vivir en el agua. Su versatilidad es increíble, casi de ciencia ficción. Han aprendido a nadar de espaldas, permanecido en posición invertida cuando suben a la superficie del agua a tomar aire o en busca de alimento. Sus patas posteriores se han desarrollado portentosamente para actuar como remos, revistiéndose además unos microfilamentos en los artejos más distales, actuando a modo de aletas y que hacen posible que se propulsen a una velocidad de vértigo. Su cuerpo, a la vez convexo y aplanado, está eficientemente diseñado para ofrecer la mínima resistencia al agua. Al igual que otros insectos su respiración es traqueal, pero la vida acuática hace necesario suban periódicamente a la superficie para acumular burbujas de aire bajo las alas o adheridas a unos filamentos especiales que disponen en su abdomen (pueden apreciarse en la imagen). El oxígeno llega así hasta los espiráculos situados en los laterales del cuerpo, desde donde se distribuye por el interior del cuerpo mediante una red de delgadas tráqueas y traqueolas. Supongo que ese canal densamente piloso que se aprecia en el abdomen debe tener mucho que ver en este proceso de acumulación de aire.
Pese a sus múltiples adaptaciones al medio acuático no han perdido en absoluto la capacidad para volar. Cuando se quedan sin agua o quieren colonizar nuevos lugares, desenfundan sus alas y se convierten en diestros voladores (aunque nadan de espaldas, vuelan en la misma posición que los demás insectos...ya sería demasiado....). Tampoco se han olvidado de cómo correr...y fuera del agua cuesta realmente trabajo atraparlos pese a desplazarse mediante torpes movimientos y potentes saltos.
Son unos grandes predadores, alimentándose con frecuencia de larvas de mosquitos que devoran con la ayuda de las patas delanteras y su terrible pico.
El ejemplar de la imagen pertenece al género Notonecta, pero para saber de qué especie se trata habría sido necesario (al menos para mi) ver en detalle su parte dorsal, donde presenta los caracteres que permiten su determinación. Hay 6 especies de este género en la península ibérica, encontrándose entre las más comunes N. glauca (con dos subespecies), N. maculata y N. obliqua.



