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lunes, 11 de abril de 2011

Un rayo de luz

Garcilla bueyera (Bubulcus ibis), Azud del Río Guadiana (Badajoz)
Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; 1/1000; f10; -0,33 eV)


jueves, 3 de febrero de 2011

De la manada al rebaño

Oveja merina y garcilla bueyera, un día de niebla
Nikon D300+600mm f4 (ISO320; 1/125; f10; -0,3 eV)

Hace un par de años dediqué unas líneas a la asombrosa capacidad de las garcillas bueyeras para colonizar nuevos territorios y cómo habían logrado extenderse en unas pocas décadas por todos los continentes (“La garcilla viajera”). No sé en qué momento las garcillas africanas decidieron cruzar el Estrecho de Gibraltar para adentrarse en Europa a través de la península ibérica. Lo curioso es que esto ocurrió hace relativamente poco, seguramente durante el siglo XVIII, ya que en las Islas Británicas habían sido citadas estas aves por primera vez a principios del siglo XIX (en 1805). No he encontrado referencias que confirmen con una cierta exactitud cuándo se establecieron las primeras colonias de reproducción en Andalucía. Los ornitólogos de la época ofrecen datos un tanto dispares. Mientras Saunders aseguraba en 1877 la existencia de colonias de reproducción en muchos sitios de Andalucía, López Seoane afirmaba en 1891 que era una especie rara y escasa en esta región. Por su parte, Irby (The Ornithology of the Straits of Gibraltar, 1875) la citaba como abundante en Andalucía, especialmente a finales del siglo XIX. En cualquier caso, debe considerarse una colonización reciente dada la ausencia de datos en la bibliografía clásica que avalen su presencia en periodos anteriores en la península ibérica (yo al menos no los he encontrado).

Pero, ¿qué razón empujaría las garcillas bueyeras a ampliar las fronteras de su área de distribución? Tras cientos de años confinadas en el corazón de África ecuatorial, algo tuvo que motivar en un momento determinado se lanzasen a colonizar el resto de continentes, perdiendo el miedo incluso a cruzar los mayores océanos. ¿Y por qué no lo hicieron antes? ¿O después? Obviamente estos procesos no suceden de la noche a la mañana y debió ser más progresivo de lo que aparentemente nos pueda parecer. Lo más lógico es pensar que pudo estar asociado a un incremento poblacional de tal magnitud que obligó a dispersarse a ejemplares fuera de su área nativa, donde la competencia con sus congéneres ya no les permitiría compartir el mismo territorio. Este es uno de los principios básicos que obliga a los ejemplares de una especie a dispersarse y quizás podría explicarlo en parte. Aunque no es una especie especialmente dotada para afrontar grandes migraciones, si ha contado con una importante ventaja: su capacidad para adaptarse a todo tipo de hábitats (aunque sea aprovechando los basureros para alimentarse o nidificando en el suelo cuando no disponían de árboles), facilitado su penetración en nuevos territorios.     

Búfalo y garcilla bueyera en la sabana africana. Kenya

Las garcillas bueyeras, acostumbradas desde siempre a convivir con las grandes manadas de mamíferos salvajes de las sabanas, campeando a lomos de búfalos, ñus, rinocerontes y elefantes, tuvieron que conformarse con los rebaños de ganado doméstico de los pastizales de la península ibérica. Pero no llegaron aquí en el siglo XVI, en pleno apogeo de La Mesta, cuando la cabaña ganadera de ovejas merinas apenas superaba los 3 millones  y medio de cabezas. Quizás haya sido casualidad, pero las garcillas esperaron a que la cabaña ganadera ibérica se multiplicase varias veces (a finales del siglo pasado, el censo ovino alcanzaba los 24 millones de cabezas) y a que las transformaciones causadas por el hombre modelasen un paisaje cada vez más parecido a las sabanas de las que procedían.

sábado, 26 de junio de 2010

¿Dónde dices que vas?

Garceta común (Nikon D300 + 600mm, ISO 320; 1/2500; f5; -0,3 eV)

Esta imagen la tomé durante una de las últimas tormentas de primavera, una tarde que llovía a cántaros. Se me ocurrió que podía acercarme a la colonia de garzas del río Guadiana para intentar fotografiar aves en vuelo cuando dejase de llover y usar como fondo el arco iris. Y era de suponer que ambas cosas podrían ocurrir: las tormentas no suelen durar mucho tiempo en estas fechas y el arco iris, en caso de que salga el sol, casi siempre aparece.
La diferencia entre esperar en casa a ver si sale el sol o marcharte al campo en plena lluvia es que puedes jugar con ventaja. Si todo ocurre como imaginas, dispondrás de un lugar en primera fila, el primer resplandor del sol tras la tormenta será tuyo y, casi con seguridad, contemplarás antes que nadie la aparición del arco iris.
En esta ocasión ocurrió así. Cuando llegué a la colonia de garzas aún llovía intensamente y tuve que esperar a cubierto a que pasase el chaparrón. De repente, las oscuras nubes se alejaron y apareció el sol del atardecer iluminándolo todo. Fue cuestión de segundos que surgiese un espectacular arco iris en el horizonte, perfecto como fondo para embellecer cualquier imagen. Una vez que la meteorología cumplió lo previsto, lo más complicado consistía en conseguir una imagen en la que las aves pasasen justo por delante el arco iris ….teniendo en cuenta además que este fenómeno óptico dura relativamente poco tiempo y no siempre se muestra con la misma intensidad (gana o pierde contraste en función la incidencia los rayos del sol al atravesar las partículas de humedad). En este aspecto no tuve mucha suerte, ya que el arco iris apareció fragmentado y sólo podía aprovechar uno de sus extremos, un poco escorado de la zona donde pasaban volando las garzas con más frecuencia. Después de varios intentos fallidos esta garceta fue la que cruzó el arco iris, aunque en un momento en el que ya había perdido mucha intensidad. Ha sido necesario reavivar los colores digitalmente para destacar la gama cromática del arco iris….proceso en el que he contado la inestimable ayuda de “El Vuelo del Onocrótalo” para el retoque con Photoshop, a quien agradezco sus enseñanzas y su admirable paciencia con los ignorantes crónicos de esta valiosa herramienta.

Los días de tormenta son mis preferidos para hacer fotos. El arco iris es fugaz, pero es posible aprovechar durante un buen rato las posibilidades del intenso cromatismo de las nubes tomentosas, grises, plomizas, casi violáceas, iluminadas por sol.  Acertar con la exposición correcta al fotografiar el brillante plumaje blanco de las garcillas y garcetas sobre un fondo de nubes plomizas es siempre un complicado reto (por lo menos, a mi me cuesta!), ya que los blancos tienden quemarse en exceso.
 
Garcilla bueyera (Nikon D300 + 600mm, ISO 320; 1/2500; f5; -0,3 eV)

Ella:  Pero….¿dónde dices que vas?
Yo: -Al río, a hacer unas fotos de las garcillas!
Ella: ¡Pero si está lloviendo!
Yo: Pues por eso.
Ella: Bufff….no estás bueno....

martes, 27 de abril de 2010

“Despertando”, 2º premio en el Concurso Fotográfico “Mi mejor imagen del Guadiana”




Esta imagen ha conseguido el 2º premio en la I Edición del Concurso Fotográfico “Mi mejor imagen del Guadiana”, organizado por la Confederación Hidrográfica del Guadiana (Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino). Nota de prensa CHG.

En total se presentaron 332 fotografías, concediéndose 3 premios en la categoría adulto, 3 en la juvenil y 9 accésit. Estarán expuestas en el Salón de Actos de la sede de Confederación Hidrográfica del Guadiana en Badajoz hasta el 30 de abril (de lunes a viernes, de 9-14 h y de 17-21h) y posteriormente se trasladarán a Mérida y Ciudad Real.

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Cigüeñas al amanecer, un día de niebla

La imagen fue tomada el 20 de diciembre de 2009 en el azud del Río Guadiana a su paso por Badajoz, en un enclave donde las garcillas bueyeras, protagonistas de la escena, se concentran en un dormidero que acoge a miles de ejemplares y donde también establecen cada año su colonia de cría.
Todos los inviernos visito regularmente este lugar del río con la ilusión de poder repetir las imágenes que conseguí un día de fortuna, en diciembre de 2007, cuando un soleado amanecer coincidió durante varios minutos con una densa niebla, creando unos intensos contraluces sobre un fondo anaranjado.

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Serie de imágenes realizadas en diciembre de 2007, un afortunado día en el que la niebla y el sol se combinaron a la perfección

Pese a volver al mismo lugar en repetidas ocasiones, nunca he vuelto a encontrar las excepcionales condiciones de luz de aquel día. Cada intento fallido te hace recordar una de las grandezas de la fotografía: la posibilidad de captar un momento único e irrepetible.


Dormidero de Cormoranes
Dormidero de cormoranes en una isla del río Guadiana, entre el azud y el Puente Real

Aunque para conseguir estas imágenes es imprescindible madrugar para estar en las orillas del río antes de que amanezca, siempre merece la pena estar allí. Cada día es diferente y no sabes qué sorpresa te va a deparar la jornada, mantenido viva la emoción de los que nos sentimos cautivados por esta afición. Aún sin hacer fotos, es un placer disfrutar de la oscuridad y el silencio de los últimos momentos de la noche, contemplar los matices que la luz del amanecer va creando en el paisaje y paulatino despertar de las aves, cuya presencia culmina llenando de vida el río y ofreciendo escenas espectaculares.

Copy of DSC_4951Dormidero de garcillas bueyeras antes del amanecer. Instantes después volaban hasta una orilla de aguas someras situada a unos 100m.

La imagen premiada tiene su pequeña historia. Durante los fríos días del mes de diciembre de 2009 el río Guadiana tenía muy poco caudal debido a las escasas lluvias, quedando al descubierto una gran orilla de cantos rodados y aguas someras. Observé que las garcillas bueyeras, unos instantes antes de amanecer, volaban desde los árboles donde dormían hasta un lugar concreto de esta orilla, donde llegaban a concentrase durante unos minutos más de un millar de individuos.

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Serie de imágenes realizadas en diferentes días en el lugar donde se concentraban las garcillas bueyeras, justo antes de la "levantada". En ocasiones también se unían al grupo cigüeñas y garzas reales.

Pero lo más espectacular sucedía a continuación. Cuando las garcillas decidían marcharse y dirigirse a sus lugares de alimentación, alzaban el vuelo todas a la vez formando un inmenso bando que cubría todo el río y que impresionaba con solo escuchar el tremendo sonido que producían todas sus alas agitándose al unísono. Desde el primer día que contemplé el despertar de las garcillas me obsesioné con conseguir una fotografía de ese instante.
Pude comprobar que este comportamiento se repetía diariamente con absoluta precisión, aspecto que me permitió elegir el lugar adecuado para conseguir un buen encuadre. A nivel fotográfico existían algunas dificultades. La levantada de las garcillas se producía antes que el sol iluminase el río, por lo que las condiciones de luz limitaban mucho las posibilidades de trabajar con el objetivo que habitualmente utilizo (600mm). De hecho, en los primeros intentos sólo conseguí imágenes movidas, aunque con un efecto curioso.

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Bando de gracillas bueyeras. Este fue el resultado del primer intento de fotografiar "la levantada", pero elegí una velocidad demasiado lenta y tardé demasiado tiempo en reaccionar cuando escuché que volaban todas a la vez. Así y todo, me gusta el efecto.

Por otra parte, nunca sabías en qué momento las garcillas iban a alzar el vuelo, circunstancia que te obligaba a estar constantemente mirando y encuadrando por el visor. El instante en el que el bando levantaba el vuelo no duraba más de 10 o 15 segundos e inmediatamente se dispersaban las aves, de tal manera que toda la escena se desarrollaba en menos de 30 segundos. Por supuesto, los primeros 5 segundos eran los más espectaculares.

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Después de ver los resultados empecé a tramar como mejorar las imágenes. Busqué otra localización en la orilla opuesta para conseguir una mejor iluminación de las aves y pretendía utilizar focales más cortas y luminosas (300mm f2.8 y 70-200 f2.8) con la intención obtener diferentes encuadres e incluir todo el bando en un fotograma. ¡Pero ocurrió algo imprevisto! Justo el día que disponía a intentarlo de nuevo llegaron las esperadas lluvias de finales de diciembre y que nos han acompañado hasta hace bien poco, así que ya no tuve más oportunidades en los meses siguientes para fotografiar en este escenario. El Guadiana se desbordó y las orillas donde se posaban las garcillas quedaron bajo el agua. A fecha de hoy, aún siguen inundadas. ¡Habrá que intentarlo de nuevo el próximo invierno!

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Bandos de grajillas, habituales compañeras de las garcillas bueyeras en los dormideros

miércoles, 2 de diciembre de 2009

La garcilla, las ovejas y la mosca

Nikon D300+ 600mm, ISO 200; f4,5; 1/1250

Mientras procesaba esta imagen, primero en color y después en blanco y negro, opté por mantener el color original en la garcilla bueyera y cambiar el fondo a escala de grises. Con Photshop debe ser algo relativamente fácil, pero con ACDSee, el programa que utilizo habitualmente, es algo más artesanal....aunque no deja de ser divertido. Las espectadoras de la escena, las ovejas, forman parte de la dieta de la garcilla.....pero como meras transportadoras de su alimento. La garcilla se dedicaba a recorrer el perímetro de su cuerpo buscando los insectos que se posaban sobre la lana, como la mosca que aparece en la imagen siguiente....que fue ingerida con la mirada.... y después con un certero picotazo.

Nikon D300+ 600mm, ISO 200; f4,5; 1/1250Ver imagen

domingo, 19 de abril de 2009

Un amanecer nublado en la colonia de garzas

La colonia de garzas del río Guadiana, a su paso por la ciudad de Badajoz, se encuentra en estas fechas en plena actividad reproductora. Cientos de parejas de garcilla bueyera (Bubulcus ibis) están construyendo sus nidos y algunas se encuentran ya incubando sus huevos.


La colonia se ubica sobre un bosquete de sauces en varias islas del río, compartiendo el espacio con garcetas comunes (Egretta gaztetta) y martinetes (Nyctycorax nyctycorax).

Aunque era un día que no invitaba a madrugar por estar muy nublado y lloviendo a ratos, me fui al amanecer a hacer fotos para probar suerte. El blanco plumaje de las garcillas suele ser complicado en ocasiones, ya que refleja mucho la luz y se suelen “quemar los blancos”, que son muy intensos. Pero los días nublados este efecto se reduce bastante, aunque como inconveniente hay que subir la sensibilidad (ISO) en función de la luz disponible y del tipo de imágenes que se pretenda conseguir (las escenas en vuelo requieren una velocidad más alta, generalmente a costa de la ISO). La luz de esa mañana hacía que la vegetación crease unos preciosos reflejos sobre el agua, con una gran variedad de tonos, y me pareció que sería interesante conseguir imágenes de las aves cuando volaban sobre el río.

La luz de esa mañana hacía que la vegetación crease unos preciosos reflejos sobre el agua, con una gran variedad de tonos, y me pareció que sería interesante conseguir imágenes de las aves cuando volaban sobre el río.

Las oportunidades se sucedían muy rápidamente, ya que el trasiego de garcillas llevando palos al nido o yendo a por ellos era constante desde poco después del amanecer.

Al amanecer también pude hacer fotos a las aves durante unos minutos, justo en el momento en el que se abrió un claro entre las nubes del horizonte , permitiéndome intentar contraluces de las aves llegando a sus nidos.



Como siempre, volvió a merecer la pena madrugar!

A cloudy dawn in the colony of herons

The colony of herons in the river Guadiana (Badajoz), is currently very active. Hundreds of pairs of Cattle egret (Bubulcus ibis) have already begun building their nests, and some are already incubating eggs. The colony is located on a willow forests on several islands of the river, sharing space with common egrets (Egretta gazetta) and Black-crowned night heron (Nyctycorax nyctycorax).

Although it was cloudy and raining, I went at dawn to take pictures and try. The white feathers of the Cattle egret often complicated because they reflect too much light and are usually "white burn", which are very intense. But cloudy days this effect is significantly reduced, but the drawback is to increase the sensitivity (ISO), depending on available light and the kind of scenes to be photographed. The light of that morning caused some beautiful reflections of the vegetation on the water, with a variety of tones, and I thought it would be interesting to get pictures of birds flying over the River.
Opportunities to photograph the birds happened very quickly because the Cattle egret were continually bringing branches to their nests.

At dawn I was also able to take pictures of birds for a few minutes, just when the sun shine between the clouds and I tried to get against light scenes of the birds coming to their nests. As always, again worth up early!