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jueves, 3 de noviembre de 2016

Garza bajo la lluvia

Nikon D500 +Sigma 150-600mm sport (ISO 3600; 1/800s; f6.3; 0 eV; 480mm) +hidrochajurdo. Río Guadiana (Badajoz).


Hay días en los que empiezas mal. Al salir de casa te das cuenta que no se ven las estrellas y cuando llegas al campo descubres que amanece con el cielo completamente cubierto de nubes. Sabes que no son las condiciones ideales, pero te enfundas en el neopreno y te echas el agua con el hidrohide a probar suerte. Al cabo de un rato, mientras buscas consuelo pensando en que podía haber sido peor…… comienza a llover intensamente como si fuese otoño. Y entonces te ves absurdamente flotando en medio del río, con el frío bien metido el cuerpo y mojado por dentro y por fuera, sin nada que fotografiar. A buen seguro, muchos de vosotros habréis vivido situaciones muy parecidas o peores….

Pero la magia de estos momentos surge inesperadamente cuando la suerte se pone de tu lado y la paciencia se ve recompensada. De repente, el sol encuentra un resquicio en el cielo, las nubes ayudan a filtrar suavemente su luz y las gotas de lluvia adquieren un brillo especial. Aunque esa luz dure solo unos instantes, transforma por completo el escenario y a su personajes, haciéndote olvidar todos los malos momentos.

jueves, 5 de noviembre de 2015

El sábalo, una especie olvidada en la Red Natura 2000



 
 Sábalo (Alosa alosa) en el azud de Badajoz (Samsung Galaxy Note 4; ISO 40; 1/3140; f2.2, 0,0 eV)

Después de muchos años visitando ininterrumpidamente el tramo urbano del río Guadiana a su paso por Badajoz, este lugar no deja de ofrecerme la posibilidad de aprender cosas nuevas. La pasada primavera tuve la grata sorpresa descubrir allí la presencia de sábalos (Alosa alosa), un curioso pez marino que remonta los ríos para desovar. Aunque ya se conocía su presencia en otros tramos de Guadiana aguas arriba, nunca lo había visto aquí y pensaba que sus poblaciones deberían ser muy raras desde que la presa de Alqueva (Portugal) impidió sus migraciones. Cierto es que mi especialidad no son los peces, pero quizás por ese motivo aún me resulta más fascinante conocer algo más sobre ellos.

 Nikon D7100 + 600mm f4 (ISO 500; 1/1600; f6,3; -0,33 eV)

Entre mayo y julio pude observar numerosos ejemplares que aparecían muertos o exhaustos en las orillas, posiblemente después esforzarse en busca de lechos de grava donde depositar sus huevos. Fotografié algunos de estos ejemplares en los alrededores del azud, donde eran presa fácil para las garzas e incluso para las nutrias. Pero mucho más sorprendente fue tener la suerte de presenciar a una garza real capturando un enorme sábalo, el más grande que jamás había visto. Teniendo en cuenta las grandes dimensiones del pez pensé que la garza terminaría desistiendo (!!!como se iba a comer eso!!!), pero no tuvo el más mínimo problema para engullirlo.....aunque tardó algo más de 10 minutos en conseguirlo. Los sábalos se caracterizan por tener un cuerpo muy aplanado lateralmente y supongo que este hecho debió facilitarle el trabajo. Así y todo, la garza tuvo que empujar al pez contra el lecho del río para poder tragárselo. Este fugaz y afortunado encuentro con el sábalo me motivó a escribir las líneas que siguen a continuación.



El sábalo, una especie olvidada en la Red Natura 2000


El sábalo (Alosa alosa) es un pez incluido en el Anexo II de la Directiva de Hábitats (92/43/CEE), existiendo la obligación de incluir en Natura 2000 los tramos fluviales más favorables para especie y garantizar su conservación adoptando las medidas adecuadas. Al tratarse de una especie anadroma (que vive en el mar pero necesita remontar los ríos de agua dulce para completar su ciclo reproductor), las presas de los embalses se han convertido en su principal amenaza desde mediados del siglo XX hasta la actualidad.

 Sábalo (Alosa alosa) en el azud de Badajoz (Samsung Galaxy Note 4; ISO 40; 1/1640; f2.2)

 Samsung Galaxy Note 4; ISO 40; 1/2118; f2.2, 0,0 eV

 Samsung Galaxy Note 4; ISO 40; 1/1880; f2.2, 0,0 eV


Primero la presa de Cedillo, en el río Tajo, y después la presa de Alqueva, en  el río Guadiana, terminaron con los desplazamientos de miles de ejemplares que cada año llegaban hasta Extremadura para completar su peculiar ciclo biológico. Pese a que el tramo del Guadiana Internacional (entre Extremadura y Portugal) era considerado uno de los más valiosos para esta especie y estaba declarado como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), nada impidió que se aprobase finalmente la construcción de la presa de Alqueva en Portugal.  Esta presa supuso la destrucción extensos tramos del río Guadiana que aún permanecían intactos y a salvo de regulaciones artificiales, especialmente aguas abajo de Olivenza. Desde su desembocadura en Ayamonte hasta las grandes presas de la cuenca del Guadiana (la del embalse de Orellana y la del embalse del Zújar),  el río aún corría prácticamente libre a lo largo de más de 400 km. Y sus peces también.

 Samsung Galaxy Note 4; ISO 40; 1/1644; f2.2, 0,0 eV



La presa de Alqueva supuso el final de la migración de los sábalos por el Guadiana hasta Extremadura, pero también se perdieron irreversiblemente otros muchos valores naturales, patrimoniales y culturales, que quedaron para siempre bajo las aguas de este inmenso embalse.

Pese a todo, los sábalos renunciaron a ser desahuciados del Guadiana. Al finalizar las obras de la presa de Alqueva en 2002, una importante población de sábalos quedó atrapada en el río, sin posibilidad de volver jamás al mar, convirtiéndose a la fuerza en una especie dulceacuícola y completando su ciclo biológico sin abandonar el Guadiana. Después de más de 11 años confinados en agua dulce, los sábalos se reproducen de nuevo y se distribuyen a lo largo del río, repartidos irregularmente en un tramo de unos 250 km de longitud. No obstante, se desconocen actualmente los aspectos más básicos de su ecología, como el tamaño, estructura y dinámica de sus poblaciones, su capacidad para reproducirse, su viabilidad a largo plazo, la distribución exacta de sus efectivos, los lugares importantes para la freza o las amenazas a las que se enfrentan en el hábitat que ocupa. 

  Nikon D7100 + 600mm f4 (ISO 500; 1/1600; f6,3; -0,33 eV)

  Nikon D7100 + 600mm f4 (ISO 200; 1/5000; f5; -0,65 eV)

  Nikon D7100 + 600mm f4 (ISO 500; 1/2000; f6,3; -0,33 eV)

También se perdió la oportunidad de determinar si los sábalos ya contaban con poblaciones dulceacuícolas en el Guadiana antes de la construcción de la presa de Alqueva, ya que el Pulo do Lobo (Salto del Lobo) en Mértola (Portugal) sí que podría considerarse una importante barrera natural para sus migraciones y pudo propiciar el confinamiento de efectivos aguas arriba. Se trata de una escabrosa cascada de más de 20 m de longitud que discurre entre rocas (el único tramo del Guadiana con estas características) y muchos ponían en duda que pudiese ser rebasado por los peces. Es posible que los años secos y con escaso en el río caudal la migración en ambos sentidos fuese complicada en esta cascada, pero durante las grandes avenidas seguramente resultase mucho más fácil para los peces superar este tramo.

En el azud del Guadiana en Badajoz es muy frecuente ver en verano ejemplares muertos o intentando superar esta pequeña barrera. Al quedar retenidos en el entorno del azud y por su agotamiento físico, muchos son capturados por las garzas reales, garcetas comunes o incluso las nutrias.


 Samsung Galaxy Note 4; ISO 40; 1/2512; f2.2, 0,0 eV
Azud de La Granadilla, en Badajoz, una de las barreras que los sábalos encuentran a su paso


Aguas arriba de la presa de Montijo existe otra importante población dulceacuícola que fue la primera en ser detectada en el Guadiana, si bien se puede considerar que está conectada con las poblaciones de aguas abajo. La presa de Montijo, aunque es una notable barrera, se vuelve permeable durante las grandes avenidas de otoño e invierno, permitiendo a los peces rebasarla a través de la corriente de agua. Los desembalses periódicos que se realizan en el embalse y la apertura temporal de las compuertas de la presa, también permiten el flujo de ejemplares en este tramo. 


  Nikon D7100 + 600mm f4 (ISO 200; 1/2500; f5; -0,67 eV)
El cuerpo lateralmente aplanado del sábalo debió facilitar que la garza pudiese engullir un pez de semejantes dimensiones

Nikon D7100 + 600mm f4 (ISO 200; 1/2500; f4,5; -0,67 eV)

  Nikon D7100 + 600mm f4 (ISO 400; 1/2500; f5; -0,67 eV)
Pese a que el sábalo opuso resistencia, en ningún momento se libró del fuerte pico de la garza

  Nikon D7100 + 600mm f4 (ISO 200; 1/5000; f5; -0,67 eV)
La garza tuvo que empujar el pez hacia abajo, contra el lecho del río, para conseguir que se introdujese en el interior de su garganta

  Nikon D7100 + 600mm f4 (ISO 200; 1/1600; f5; -0,67 eV)

  Nikon D7100 + 600mm f4 (ISO 200; 1/1250; f5; -0,67 eV)

  Nikon D7100 + 600mm f4 (ISO 200; 1/4000; f5; -0,67 eV)


A buen seguro sus poblaciones son potamodromas, es decir, que actualmente realizan migraciones exclusivamente en agua dulce, pudiendo remontar desde Alqueva hasta las grandes presas del Guadiana (Alange, Orellana y Zújar), siendo uno de los pocos casos conocidos para especie dentro de su área de distribución.

El sábalo es una especie muy poco conocida en Extremadura y su problemática no tiene la repercusión mediática de otras más "famosas", en las que se invierten notables esfuerzos en investigación, gestión o conservación. Al igual que sucede con otros muchas especies piscícolas autóctonas, sus graves problemas de conservación pasan inadvertidos (destrucción del hábitat, competencia con especies invasoras, contaminación y pérdida de la calidad del agua, etc.) y podrían llegar a una situación irreversible sin que nadie llegue a preocuparse de ellas. 

 

  Finalmente consiguió engullir el sábalo, cuya cola aún asomaba por el pico. 

   Nikon D7100 + 600mm f4 (ISO 280; 1/2500; f5,6; -0,67 eV)
En esta imagen se aprecia el volumen del pez bajo el plumaje de la garza



jueves, 7 de junio de 2012

Saliendo de lo más oscuro


Nikon D300+600mm f4 (ISO 320; 1/1600s; f6.3; -0,33 eV)
Garza real (Ardea cinerea) en el río Guadiana (Badajoz)

jueves, 29 de marzo de 2012

Rompiendo la calma


Garza real (Ardea cinerea) pescando
Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; 1/1000; f8; -0,33eV)

jueves, 18 de agosto de 2011

Amanecer de agosto en el azud


 Cigüeñas blancas (Ciconia ciconia)
Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f6,3; 1/160; -0,3 eV) 
Azud del río Guadiana (Badajoz)

El azud de río Guadiana no decepciona en ninguna época del año. Incluso en los calurosos días del mes de agosto merece la pena madrugar para llegar antes de que el sol ilumine el horizonte y esperar pacientemente a que las aves comiencen a llegar. Pero esa paciencia se convierte en inquietud cuando los tonos anaranjados se apoderan del cielo y las siluetas comienzan a cobrar vida.

La obligada simplicidad de los encuadres, condicicionados por la focal utilizada y la perspectiva desde las que están tomadas las imágenes (con el chajurdo situado a una altura inferior a la que se encuentran las aves), sólo permite incluir el cielo, el bode de la lámina del agua y las sieluetas. Entonces, todos tus sentidos se vuelcan en intentar captar esas escenas en las que las especies están en movimiento o interactúan entre sí.

El tiempo parece que se te escapa de las manos y deseas que estos momentos de doradas luces continúen durante horas. El sol acaba brillando intensamente en pocos minutos, incluso ardiendo, como corresponde a la estación. La jornada acaba necesariamente pronto, ya que el aguardo estaba colocado cara al sol para para buscar los contraluces, justo lo contrario de lo que suelo hacer cuando hago fotos en este lugar. 

Es todo un lujo disfrutar de un precioso amanecer mientras la ciudad aún duerme. Y las 10 de la mañana en casita, saboreando un café y compartiendo con los tuyos los momentos vividos, otro momento igualmente gratificante.

  Garzas reales peleando por un posadero (Ardea cinerea)
Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f13; 1/250) 


Cormorán grande (Phalacrocorax carbo)
Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f8; 1/160) 


 Cormorán grande (Phalacrocorax carbo)
Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f8; 1/160) 

Garcilla bueyera (Bubulcus ibis)
Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f98; 1/1250) 


 Garza real (Ardea cinerea)
Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f10; 1/1600) 


  Garza real (Ardea cinerea)
Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f8; 1/4000) 


   Garza real (Ardea cinerea) y Garceta común (Egretta garzetta)
Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f13; 1/640) 

 Garza real (Ardea cinerea)
Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; f11; 1/320) 

martes, 28 de diciembre de 2010

La garza ladrona

La garza ladrona, ajustando las dioptrías de mis prismáticos
Azud del Río Guadiana (Badajoz)

No os vais a creer lo que me ocurrió el otro día en el campo. El caso es que estaba en metido en mi chajurdo cuando aún era casi de noche, esperando a que amaneciese para fotografiar las aves del azud. De repente, escuché un ruido detrás, como si alguien estuviese rebuscando algo en mi mochila. Cuando me giré, vi la cabeza de una garza que había metido su largo cuello por la puerta de atrás del chajurdo. “¡Pero cómo puede ser!”, me dije.  Tanto me sorprendí, que a punto estuve de caerme de la silla plegable. La garza huyó despavorida, pero me pareció que llevaba algo fuertemente agarrado en su pico mientras se alejaba. No le di más importancia a esta anécdota, que me pareció un curioso e inexplicable comportamiento de las garzas. “Verás cuando se lo cuente a los colegas”, pensaba yo.

Unos minutos más tarde, cuando el sol empezaba a salir, comencé a hacer las primeras fotos de las siluetas de las aves posadas en el muro del azud. Fue entonces cuando me quedé helado: apareció una garza que llevaba colgados unos prismáticos del cuello! ¡Esto sí que es raro! Instintivamente eché mano a mi mochila y comprobé asombrado que mis queridos e inseparables prismáticos Swarovski de 10x40 ya no estaban allí. ¡La garza ladrona se los había llevado!.

Hubo unos minutos en los que no supe ni que hacer, colapsado por lo que me estaba sucediendo. Cuando recobré la calma y di por perdidos mis prismáticos (bueno, por robados, mejor dicho), me dediqué a hacer fotos de la delincuente para que quedase constancia gráfica….y por lo menos que nadie me tomase por un loco de remate. Me dio la impresión de que no era la primera vez que la garza utilizaba unos prismáticos, ya que los manejaba con soltura, y además, lo primero que hizo fue corregir el ajuste de las dioptrías (que es precisamente el momento que muestro en la imagen).

En fin, después de esta insólita experiencia os recomiendo que dejéis bien cerrado el chajurdo por detrás y que no os fiéis ni de las garzas!