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jueves, 12 de marzo de 2009

Corriendo sobre los nenúfares

Calamón (Porphyrio porphyrio)
Río Aljucén, Mérida (Badajoz)

Es de la misma serie que otras imágenes que he subido al blog de esta especie, tomadas durante dos días diferentes desde un chajurdo (hide) instalado a ras de agua y enfundado en un peto de neopreno. A ver si este año puedo repetir la experiencia, que aún recuerdo con gran satisfacción. Dada la proximidad a la que solía encontrarse el calamón, los encuadres con el 600mm son complicados, especialmente cuando el ave está en movimiento. En este caso, intentaba amedrentar a una polla de agua que se encontraba en su territorio.

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viernes, 28 de noviembre de 2008

B 19754


La técnica del “neoprening”, que describí detalladamente en la imagen anterior de mi galería, me ha dado una nueva sorpresa. La aproximación que consigues es una de sus principales ventajas, ya que meterte dentro de un hide en medio del agua te permite estar muy cerca de las aves. Tanto es así que al utilizar siempre la focal fija de 600mm para estas situaciones, en muchos casos no puedes hacer fotos por estar las aves a menos de 6m (que es la distancia mínima de enfoque) y entonces te tienes que dedicar a observarlas, que también es todo un placer. Eso fue lo que me pasó los días que fui a hacer las fotos que habéis visto del Calamón y el joven de Polla de agua.
En la última sesión, los pollos de los Calamones se quedaron a 20 cm del hide, y para entretenerme les sacaba el dedo por los huecos de la malla de camuflaje y se quedaban embobados mirándolo, parecían quedarse con ganas de arrearme un picotazo (menos mal que no lo hicieron!). En un momento dado, se acercaron también los adultos y se pusieron a cortar eneas con el pico para cebar a los pollos. Les puede haber hecho fotos con un gran angular y habrían sido tremendas! Pero cuál fue mi sorpresa cuando me fijé en que uno de los adultos, que estaba a menos de medio metro, llevaba una anilla en su pata!!!! Pude leer la numeración a simple vista…..pero tal y como me encontraba, con el agua casi a cuello, no llevaba nada para apuntar, así que esperé a que se alejase un poco y logré fotografiar la anilla…..!!!!B 19754!!!!
Comuniqué el hallazgo a la Oficina de Especies Migratorias del Ministerio de Medio Ambiente, facilitándome los datos de anillamiento y a partir de ahí me ha sido posible reconstruir una parte de la vida de este ejemplar.
El Calamón fue encontrado en febrero de 2006 por la Guardia Civil (en ningún caso se considera detención o arresto, ya que no había cargos en su contra) en el extremo este de los regadíos de las Vegas del Guadiana, entre las localidades de Obando (Badajoz) y Cañamero (Cáceres), en un estado muy débil y sin ningún daño aparente. Fue trasladado al Centro de Recuperación de Fauna “Los Hornos”, en Sierra de Fuentes (Cáceres), gestionado por la Junta de Extremadura, donde permaneció durante dos meses. Los cuidados que allí le dispensaron permitieron que se recuperara con gran rapidez y en marzo fue liberado con la anilla que ahora lleva en su pata. El lugar elegido para reintroducirlo fue la charca de La Zafra, aguas abajo del Embalse de Valdesalor (12 km al sur de Cáceres), donde existía un hábitat favorable para la especie. El caso es que no le debió gustar mucho sitio o se sentiría un poco solo sin sus congéneres y, dos años después, se desplazó casi 50 km al sur y terminó instalándose como reproductor en el Río Aljucén, en las inmediaciones de Mérida (donde conseguí esta imagen). Perfectamente reestablecido, este año ha criado tres hermosos pollos.
M hice ilusiones pensando que el Calamón podría haber sido anillado en Doñana, en los Aiguamolls, en el Delta de Ebro o algún otro sitio exótico, pero al final era una recuperación regional, lo que menos me esperaba. No obstante tiene su interés. Por una parte confirma la importante labor que desempeñan los Centros de Recuperación de Fauna, a veces muy cuestionados, que en este caso han demostrado su eficacia y necesidad. Y por otro, aporta un poco más de luz en el conocimiento de esta especie en la región, ya que siempre se ha pensado que el único núcleo reproductor era el existente en el Embalse de Arrocampo (en Almaraz, Cáceres) y las citas recopiladas en los últimos años en los ríos Ajucén y Guadiana a su paso por Mérida confirman que posiblemente tenga una distribución mayor que no ha sido detectada. De hecho, el lugar donde fue encontrado en las Vegas del Guadiana se encuentra a más de 75 km de los lugares de cría conocidos, lo que hace sospechar que los cursos fluviales que atraviesan estos regadíos pueden ser un hábitat potencial de cría y seguramente de dispersión, lugares que merecerá la pena prospectar en su busca en los momentos adecuados. Aunque los arroyos y desagües suelen tener cauces muy estrechos, siempre están densamente cubiertos de eneas. Si convertimos en hectáreas la superficie que ocupan (multiplicando la anchura del cauce por su longitud), estaríamos hablando en realidad de un hábitat muy extenso, un enorme humedal, cuya importancia pasa desapercibida por su carácter lineal. En los últimos años, estos arroyos completamente rodeados de la agricultura intensiva más radical, han aportado citas de interés como la nidificación de la Buscarla unicolor o el paso migratorio del Carricerín cejudo, entre otras, conseguidas gracias al esfuerzo de anilladores que se han preocupado de muestrear estos lugares tan duros de trabajar (fango, mosquitos, siempre con agua hasta el pecho, ni una sombra…..) en vez de hacerlo en cómodas y sombreadas riberas.

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El Calamón y las lavadoras


En Extremadura el Calamón únicamente estaba citado como reproductor en el Embalse de Arrocampo (Cáceres), famoso por servir para refrigerar los reactores de la Central Nuclear de Almaraz, y donde se mantiene desde hace años una importante población que supera las 50 parejas. Fuera de este enclave los avistamientos solían ser ocasionales en la región y siempre fuera del período reproductor, generalmente de aves asociadas a los humedales y cultivos de las vegas del Guadiana o en el propio río. Pero el año pasado saltó la sorpresa y se confirmó por primera vez su reproducción en la provincia de Badajoz, observándose una pareja con pollos en el Río Aljucén, justo en su desembocadura en el Río Guadiana aguas abajo de Mérida.
Este año he tenido la oportunidad de ver y fotografiar a dos parejas de Calamones en este lugar, una de ellas con pollos volanderos y otra con pollos de pocos días. Nuestro compañero José Mª Benítez tiene controlada al menos otra pareja más en el tramo urbano del Guadiana a su paso por Mérida, también con pollos.

Es más que posible que el Calamón esté extendiendo su área de distribución en la región, tendencia ya observada en otras zonas peninsulares, aprovechando la disponibilidad de un hábitat favorable para nidificar y alimentarse, constituido especialmente por las grandes masas de eneas y carrizos. La escasa visibilidad que ofrece este tipo de vegetación por su densa cobertura y los discretos hábitos del Calamón, seguramente han debido condicionar que aún no haya sido detectado en algunos lugares potencialmente favorables.....así que habrá que estar atentos!

Se conoce popularmente como eneas o espadañas a las especies del género Typha (T. dominguensis, T. latifolia y T. angustifolia), cuya presencia es cada vez más dominante en nuestros ríos y en casi en cualquier zona húmeda. Esta creciente abundancia, al igual que otras muchas cosas en nuestro entrono, no es fruto del azar y tiene su justificación.
Hace unos años, me impactó algo que escuché en una charla en la que dos grandes botánicos extremeños (José Luis Pérez Chiscano y Miguel Ladero) hablaban de los valores naturales que se perderían con la construcción de la presa de Alqueva (Portugal), el más duro golpe asestado al Guadiana en los tiempos recientes. Recordaban que cuando ellos eran jóvenes, hace más de medio siglo de esto, las eneas eran plantas relativamente escasas en Extremadura (y supongo que en otras regiones ocurriría algo similar), con una distribución puntual asociada prácticamente a lagunas y aguas estancadas, pero rara vez presentes en los ríos. Ambos explicaban que la proliferación de estas especies estaba asociada a la llegada de las lavadoras a nuestra vida cotidiana y al uso generalizado de detergentes......, todo ello en detrimento de la tradicional pila y la pastilla de jabón. (“Hasta que la primera lavadora no llegó a mi pueblo....no vi yo una enea en el arroyo!”, decía Ladero). Los componentes del jabón eran fácilmente biodegradables, mientras que los nuevos detergentes sintéticos, que incluyen en su formulación los terribles polifosfatos de sodio, constituyen un agente contaminante de primer orden. Llevamos décadas vertiendo sin cesar a nuestros ríos toneladas de agua cargadas con fosfatos procedentes de los lavados domésticos e industriales, que han favorecido la proliferación de las diferentes especies de eneas, todas ellas con una gran capacidad para retener fosfatos, nitratos y metales pesados. De hecho, existen numerosas experiencias sobre la utilización de estas plantas para depuración de aguas contaminadas y para eliminar metales pasados. Este grave problema ambiental está obligando a los fabricantes de detergentes a eliminar los fosfatos de su composición y lograr formulas que sean rápidamente biodegradables.
Por otra parte, la moderna agricultura intensiva introdujo el uso indiscriminado de los fertilizantes nitrogenados, cuyo exceso termina siempre de un modo u otro en los ríos, creando el caldo de cultivo adecuado para que proliferen las extensas orlas de eneas en las riveras y en todas las redes de conducción de agua asociadas a los regadíos (canales, desagües, charcas), así como otras plantas nitrófilas.
Por tanto, la presencia masiva de las eneas es un hecho relativamente reciente y propiciado por la contaminación que el hombre genera con sus vertidos en los cursos fluviales. Para comprobar este hecho basta con que busquemos fotos antiguas de nuestros ríos (con que sean anteriores al los años 50 o 40 es suficiente) y veremos que las orillas estaban limpias de eneas y las especies dominantes eran fresnos, sauces adelfas, etc., un paisaje radicalmente diferente al que ahora conocemos.
El caso es que la proliferación de las eneas ha permitido que numerosas especies hayan encontrado ahora un excelente hábitat para instalarse, aumentando con ello la diversidad y riqueza en los cursos fluviales y los humedales. Al igual que el Calamón, otras aves como el Avetoro, el Avetorillo, el Rascón, el Aguilucho lagunero, los Carriceros y Carricerines, las Polluelas, la Buscarla unicolor, el Pájaro moscón o el Bigotudo, entre otros, difícilmente estarían presentes sin el cobijo de las densas coberturas de eneas y carrizos.
Visto de este modo.....!todo se vuelve relativo! ¿ Acaso la contaminación puede favorecer a las especies amenazadas?

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