viernes, 9 de marzo de 2018

El oído de la agachadiza


Nikon D500 +Sigma 150-600mm Sport (ISO 320; 1/400s; f6.3; 0 eV; focal 600mm). Río Guadiana (Badajoz)

El oído de las aves siempre ha sido un órgano enigmático, ya que está oculto bajo el plumaje y solo es visible en algunas ocasiones como una estrecha hendidura. Pese a ello, las aves tienen una gran capacidad auditiva y compensan la falta de pabellones auditivos girando la cabeza hacia la fuente del sonido. 

La mayor parte de las aves tienen el oído en la parte posterior de la cabeza, justo detrás de los ojos, pero en el caso de las agachadizas (Gallinago sp.) y las becadas (Scolpax sp.) su ubicación es una excepción, ya que se encuentra en debajo de los ojos, casi en la base del pico. Esta curiosa posición les permite escuchar y sentir las vibraciones que reciben a través de su sensible pico, algo que quizás les sea de gran utilidad cuando se alimentan en el barro o para detectar la proximidad de sus enemigos.

Esta imagen me llamó mucho la atención porque se puede apreciar perfectamente dónde se localiza el oído de la agachadiza, coincidiendo con que el ave se encontraba en posición de alerta. No tienen orejas, pero pueden abrir a voluntad la hendidura retirando las plumas que esconden el oído y así escuchar mejor los sonidos de su entorno. Segundos después, con el ave relajada, esta hendidura prácticamente no se apreciaba y quedó perfectamente oculta formando parte de una de las líneas oscuras de su críptico plumaje. 

 Detalle de la ubicación del oído de la agachadiza

Los sonidos son muy importantes para la agachadiza ya que es una de las pocas aves que es capaz de producir un vibrante sonido con las plumas rectrices de la cola cuando realiza sus vertiginosos vuelos en picado durante el período de celo. Lástima que no críen por aquí…tiene que ser alucinante escucharlas!


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