martes, 27 de julio de 2010

¿Y a las cigüeñas quién se los trae? (para Sebastián Molano y Juan Pablo Prieto)

Nikon D300 + Sigma 300mm f2.8 (ISO 200; f 6.3; 1/800; -0,63 eV) Quintana de la Serena (Badajoz). 
Procesado con PS, desaturando parte del fondo.

Esta imagen está dedicada a dos amigos que han sido recientemente padres: Sebastián Molano (Mercedes) y Juan Pablo Prieto (Darío), a quienes les doy mi enhorabuena y les deseo que disfruten enormemente de sus criaturas. Puesto que las cigüeñas están directamente implicadas en los procesos relacionados con la natalidad, me pareció acertado el motivo de la imagen.

Os dejo también este interesante vídeo de animación titulado “Partly cloudy” (de la compañía PIXAR) y que es muy esclarecedor, ya que avala el importante papel que desempeñan las cigüeñas en la distribución, a escala planetaria, de los retoños de los humanos y del resto de especies animales. También documenta algo que siempre se había sospechado: que las nubes no son simples masas de vapor de agua, sino que son seres con vida propia, capaces de sentir, de llorar de pena (es por eso que a veces llueve y truena), de dar grandes abrazos e incluso de fabricar niños de todos los colores.

También mi agradecimiento para Manolo Calderón, que me ofreció todas las facilidades posibles para conseguir esta imagen en el antiguo silo de Quintana de la Serena, donde ANSER realiza un excelente trabajo de conservación. Ese día estuve haciendo también fotos de carraca (por cierto, tengo que subirlas un día de estos) y al terminar la sesión, casi al mediodía, subimos al tejado del silo a ver las cigüeñas y los cernícalos primillas. He de confesar que por la mañana disfruté enormemente con las espectaculares carracas, pero me impresionó mucho más asomarme por el ventanuco del silo y poder observar un nido de cigüeña tan cerca que te sentías como un pollo más (a punto estuve de tenerme que comer una rana cuando uno de los adultos llegó con la ceba!). Toda una experiencia, en serio.

Y por cierto, ¿quién les trae los pollitos a las cigüeñas?

martes, 20 de julio de 2010

El último viaje del camarón

Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; 1/1600; f5; -0,3 eV) Marismas del Odiel (Huelva)

El peculiar y desmesurado pico de la espátula ha sido el resultado de una larga evolución que ha culminado en una estructura diseñada para que estas aves puedan alimentarse de un modo diferente a las demás. Y, sin duda, esta ventaja adaptativa ha sido la clave para que hayan podido establecerse con éxito en hábitats donde deben competir con otras especies por los recursos disponibles.

Muchas de las aves que se alimentan en lagunas, marismas y otros humedales disponen de picos dotados de complejos sistemas para filtrar el agua y retener el alimento, capturando así pequeños vertebrados, invertebrados, semillas, plantas o incluso algas. Han modificado sus picos de tal modo que actúan como una potente bomba de succión, utilizando la lengua y una serie de filamentos (lamellas) estratégicamente dispuestos  para filtrar el alimento a la vez que expulsan el agua. Por ejemplo, los flamencos y la mayoría de las anátidas se alimentan de este modo.

La espátula ha prescindido de esos elementos filtradores, habiendo desarrollado un sistema basado en disponer de una elevada densidad de receptores táctiles en la parte terminal y más engrosada de su pico, precisamente la que asemeja la forma de una espátula. Estos receptores son tan sensibles que detectan el movimiento de sus presas bajo el agua, capturándolas al entrar en contacto con ellas. De este modo, la estrategia de alimentación de las espátulas consiste en mantener el pico entreabierto bajo el agua, realizando rápidos y continuos movimientos a derecha e izquierda y esperando a que sus receptores detecten la presencia de una presa entre ambas mandíbulas. En ningún caso se valen de la vista para localizar el alimento y ello les permite alimentarse tanto de día como de noche (quizás alguna vez os hayáis sorprendido al ver a las espátulas rastreando intensamente el agua al anochecer o incluso antes de amanecer). No obstante, para ganar en efectividad deben alimentarse siempre en aguas poco profundas y donde  exista una elevada disponibilidad de alimento.

La parte más engrosada del pico cuenta con una pequeña depresión (al menos en la mandíbula inferior) que sirve de receptáculo para retener a las presas con más facilidad al cerrar el pico. A partir de este momento, la ventaja que les supone disponer de un largo pico para encontrar alimento……se convierte en un inconveniente para hacer llegar las presas hasta la garganta. Como no disponen de una lengua tan larga como para que les sea útil en esta labor, deben ayudarse de un rápido movimiento de la cabeza, primero hacia atrás e inmediatamente después hacia delante, para que la presa “viaje” desde la punta del pico hasta la garganta. Y es precisamente ese instante el que he captado en la primera imagen: el último viaje del camarón a lo largo del pico de la espátula.


 Nikon D300 + 600mm f4 (ISO 200; 1/800; f4; -0,3 eV. Amanecer en las Marismas del Odiel (Huelva).
Al igual que en la anterior, no era posible hacer las fotos con el sol a mis espaldas, así que disfruté del contraluz.

En estos enlaces podéis ver la técnica de alimentación de las espátulas:

miércoles, 14 de julio de 2010

Pollitos al amanecer (Ducklings at dawn)

Nikon D300+600mm (ISO 200; f6,3; 1/160;-0,3 eV)
Pollos de ánade friso (Anas strepera)
Marismas del Odiel (Huelva)


viernes, 9 de julio de 2010

Mi primer encuentro con la Focha moruna

Nikon D300+ 600mm f4 (ISO 350; f5; 1/400;-0,3eV) Procesada con PS, manteniendo el rojo y virando a blanco y negro el resto
(mejor pulsando F11)

Hacía tiempo que no añadía una especie nueva a mi lista de aves y una de las que más se estaba resistiendo era la focha cornuda, a la que ahora llaman focha moruna (aunque el nombre que más me gusta es el que se le da en las marismas del Guadalquivir: “gallareta crestúa”). Siempre que he visitado Doñana o la Laguna de Medina (Cádiz), me han llorado los ojos repasando con el telescopio todas y cada una de las fochas que veía, obsesionado con la posibilidad de encontrar una cornuda entre ellas. Tampoco tuve suerte cuando recorrí algunos humedales de Marruecos, país que cuenta con una población mucho mayor que la de la península ibérica y donde, en teoría, debería haber sido más probable observarla. Al final, como otras muchas cosas en esta vida, sólo aparecen cuando no las buscas! 

 Nikon D300+ 600mm f4 (ISO 350; f7.1; 1/200;)

Durante las vacaciones he visitado el Paraje Natural de las Marismas del Odiel (Huelva) y uno de los días me detuve en la laguna de La Calatilla para fotografiar flamencos, espátulas y otras aves acuáticas… llevándome una gran sorpresa al ver aparecer una focha cornuda saliendo de entre las eneas, justo frente a mi. No pude evitar que con los nervios me salieran movidas las primeras fotos, pero por suerte la focha permaneció un buen rato nadando y alimentándose tranquilamente, dejándose fotografiar con facilidad a escasa distancia. 

 Nikon D300+ 600mm f4 (ISO 350; f5; 1/400;-0,3eV)

Volví al mismo lugar los siguientes días y la focha repitió siempre la misma rutina: permanecía oculta entre las eneas acicalándose (de vez en cuando se escuchaba su peculiar canto, muy fácilmente reconocible: una especie de sonoro “juum”, como cuando tose un mastín) y bien pasado el amanecer se decidía a salir para buscar alimento entre la vegetación de las orillas o incluso en aguas abiertas. En ocasiones recogía material vegetal con el pico y lo transportaba hasta el nido, que supongo que estaría bien oculto entre las eneas.

Nikon D300+ 600mm f4 (ISO 350; f5.6; 1/1250)
Nikon D300+ 600mm f4 (ISO 200; f4; 1/250)



Parece ser que la población existente en esta laguna procede de un programa de reintroducción llevado a cabo por la Junta de Andalucía dentro del Plan de Conservación de la especie, habiendo sido liberados entre los años 2001 y 2006 más de 300 aves criadas en cautividad en la Reserva Natural Concertada “Cañada de los Pájaros” (Sevilla). Al menos 28 aves fueron reintroducidas en 2002 en la provincia de Huelva, logrando que se estableciese un nuevo núcleo de cría en la laguna de La Calatilla. El resto de aves fueron soltadas en diferentes humedales de Almería, Cádiz, Sevilla, Jaén, Málaga y Córdoba.

   Nikon D300+ 600mm f4 (ISO 200; f4; 1/250)              Nikon D300+ 600mm f4 (ISO 320; f5; 1/400; -0,3eV)

El ejemplar de la imagen parece ser que está emparejado con una hembra de la población introducida en 2002, fácilmente reconocible por llevar una anilla de PVC con un código alfanumérico en el cuello. Durante los cuatro días que he visitado este lugar sólo he visto al macho y es de suponer que la hembra permanecía incubando en el nido, aunque no le pude dedicar mucho tiempo a la observación, ya que mis jornadas de campo terminaban a las 10 de la mañana, para poder atender otros asuntos prioritarios y de mayor interés (principalmente a la construcción de castillos de arena en la playa).

 Nikon D300+ 600mm f4 (ISO 200; f7.1; 1/800; -0,6 eV)         Nikon D300+ 600mm f4 (ISO 320; f6.3; 1/640; -0,6eV)

Ha sido todo un lujo poder observar esta especie tan rara y amenazada, cuya población escasamente supera el centenar de parejas en la península ibérica y que sobrevive a duras penas confinada en las marismas del Guadalquivir y  otros pocos humedales de Andalucía y levante. Originariamente su área de distribución abarcaba el sur de Portugal, Andalucía, Baleares y el litoral mediterráneo, desde el Delta del Ebro hasta los humedales de Alicante, e incluso estaba presente en las lagunas La Mancha. A comienzos del siglo XX sus poblaciones fueron desapareciendo o rarificándose, extinguiéndose en todo el litoral mediterráneo hasta quedar reducida a unas decenas parejas en los humedales andaluces.

 Nikon D300+ 600mm f4 (ISO 200; f7.1; 1/800)

 Nikon D300+ 600mm f4 (ISO 320; f6.3; 1/640)

Sin duda los programas de cría en cautividad están contribuyendo a frenar su declive y, al igual que en Andalucía,  también ha sido reintroducida en varias ZEPA de la Comunidad Valenciana (Albufera de Valencia,  El Hondo y Marjal del Moro) a través de un proyecto LIFE (LIFE99/NAT/E/0063939). En este caso fue necesario recolectar huevos en los humedales de Marruecos para poder crear un núcleo reproductor, liberándose 149 ejemplares entre los años 1999 y 2001. También se han llevado a cabo programas de reintroducción en Baleares (S’Albufera), Delta de Llobregat y Doñana. Hay citas de ejemplares liberados en Andalucía que se han desplazado hasta la Albufera de Valencia (www.birdingalbufera.es).

  Nikon D300+ 600mm f4 (ISO 250; f7.1; 1/1250; -0,3 eV)
 
  Nikon D300+ 600mm f4 (ISO 200; f7.1; 1/800)

No obstante, la destrucción y degradación de los humedales (contaminación, colmatación, desecación, proliferación de especies alóctonas) y la caza ilegal (especialmente de aves que son abatidas al ser confundidas con la focha común) siguen siendo sus principales amenazas y de nada servirá reforzar las poblaciones si no se actúa en ese sentido. Su éxito reproductor depende en gran medida de la existencia de humedales que permanecen inundados y con abundante vegetación sumergida, por lo que los años secos o poco lluviosos no cría al no disponer de alimento suficiente, provocando drásticas disminuciones de sus poblaciones.

  Nikon D300+ 600mm f4 (ISO 320; f74.5; 1/320)


Recientemente el Ministerio de Medio Ambiente ha publicado la Estrategia Nacional para la conservación de la focha moruna, que incluye un diagnóstico de su situación poblacional y establece las prioridades de actuación para esta especie. No he conseguido aún este documento, pero seguramente que aporta datos más actualizados que los citados anteriormente.

  Nikon D300+ 600mm f4 (ISO 200; f4; 1/1250; -0,3 eV)


Guía didáctica publicada en el Proyecto LIFE de la Comunidad Valenciana (descargar PDF)



Vídeos interesantes:







sábado, 26 de junio de 2010

¿Dónde dices que vas?

Garceta común (Nikon D300 + 600mm, ISO 320; 1/2500; f5; -0,3 eV)

Esta imagen la tomé durante una de las últimas tormentas de primavera, una tarde que llovía a cántaros. Se me ocurrió que podía acercarme a la colonia de garzas del río Guadiana para intentar fotografiar aves en vuelo cuando dejase de llover y usar como fondo el arco iris. Y era de suponer que ambas cosas podrían ocurrir: las tormentas no suelen durar mucho tiempo en estas fechas y el arco iris, en caso de que salga el sol, casi siempre aparece.
La diferencia entre esperar en casa a ver si sale el sol o marcharte al campo en plena lluvia es que puedes jugar con ventaja. Si todo ocurre como imaginas, dispondrás de un lugar en primera fila, el primer resplandor del sol tras la tormenta será tuyo y, casi con seguridad, contemplarás antes que nadie la aparición del arco iris.
En esta ocasión ocurrió así. Cuando llegué a la colonia de garzas aún llovía intensamente y tuve que esperar a cubierto a que pasase el chaparrón. De repente, las oscuras nubes se alejaron y apareció el sol del atardecer iluminándolo todo. Fue cuestión de segundos que surgiese un espectacular arco iris en el horizonte, perfecto como fondo para embellecer cualquier imagen. Una vez que la meteorología cumplió lo previsto, lo más complicado consistía en conseguir una imagen en la que las aves pasasen justo por delante el arco iris ….teniendo en cuenta además que este fenómeno óptico dura relativamente poco tiempo y no siempre se muestra con la misma intensidad (gana o pierde contraste en función la incidencia los rayos del sol al atravesar las partículas de humedad). En este aspecto no tuve mucha suerte, ya que el arco iris apareció fragmentado y sólo podía aprovechar uno de sus extremos, un poco escorado de la zona donde pasaban volando las garzas con más frecuencia. Después de varios intentos fallidos esta garceta fue la que cruzó el arco iris, aunque en un momento en el que ya había perdido mucha intensidad. Ha sido necesario reavivar los colores digitalmente para destacar la gama cromática del arco iris….proceso en el que he contado la inestimable ayuda de “El Vuelo del Onocrótalo” para el retoque con Photoshop, a quien agradezco sus enseñanzas y su admirable paciencia con los ignorantes crónicos de esta valiosa herramienta.

Los días de tormenta son mis preferidos para hacer fotos. El arco iris es fugaz, pero es posible aprovechar durante un buen rato las posibilidades del intenso cromatismo de las nubes tomentosas, grises, plomizas, casi violáceas, iluminadas por sol.  Acertar con la exposición correcta al fotografiar el brillante plumaje blanco de las garcillas y garcetas sobre un fondo de nubes plomizas es siempre un complicado reto (por lo menos, a mi me cuesta!), ya que los blancos tienden quemarse en exceso.
 
Garcilla bueyera (Nikon D300 + 600mm, ISO 320; 1/2500; f5; -0,3 eV)

Ella:  Pero….¿dónde dices que vas?
Yo: -Al río, a hacer unas fotos de las garcillas!
Ella: ¡Pero si está lloviendo!
Yo: Pues por eso.
Ella: Bufff….no estás bueno....

martes, 8 de junio de 2010

Una mosca en la flor del gamón


Ayer por la tarde me escapé un rato a lugar cercano a Badajoz donde suelo ir a hacer fotos con el macro (eso quiere decir que en la mochila sólo me llevo  la cámara, el macro, el flash y me olvido del resto del equipo). Se trata de un pequeño pastizal al lado de la carretera de Badajoz a Alvarado, en las inmediaciones de “Casa Colorada”, un lugar que podría pasar perfectamente desapercibido, igual a otros muchos y aparentemente sin ningún atractivo digno de mención. Pero el azar hizo que un día me detuviese allí y que descubriese interesantes especies para fotografiar, por lo que desde hace unos años siempre procuro hacer una visita a mi cuneta de carretera favorita.

En realidad fui en busca de los ejemplares de Libelloides, de los que ya he subido alguna imagen tomada en este lugar, pero no conseguí ver ni uno. En esta ocasión la sorpresa ha sido este diminuto díptero que se encontraba en las flores de un gamón (Asphodelus sp.), dotado con esa desmesurada trompa para alimentarse.

Todas las imágenes están hechas con los mismos parámetros, ya que ajusté la cámara en manual y opté por una velocidad de 1/160 (suficiente para evitar que saliesen movidas), un diafragma f25 (buscando una profundidad de campo suficiente y fondos oscuros), subexponiendo -0,33 eV y a ISO 200. Utilicé el flash anular y sin la ayuda del trípode, del que me acordé a destiempo.

Si alguno de vosotros conoce la familia, el género o la especie le agradecería mucho la información, ya que la belleza de esta pequeña mosca no se merece permanecer en el anonimato.

Gracias a la aportación de Javier Gallego (Macroinstantes), ya sabemos que este Díptero pertenece a la Familia Bombyliidae y al género Phthiria (ver en "comentarios" el enlace a su blog con más imágenes sobre este género).


 

 

 



 


domingo, 6 de junio de 2010

Pontia o mariposa de la mostaza (Pontia daplidice)

Nikon D300 + Tamron 90mm 2.8 (ISO 500; 1/320; f20; -0,3 eV; prioridad apertura)

Hace unas semanas tuve la suerte de encontrarme con esta pareja de mariposas de la mostaza (Pontia daplidice), a las que pude fotografiar en varias ocasiones tras seguir sus erráticos vuelos por el pastizal de una dehesa. Para poder hacer varias imágenes aceptables dediqué más de media hora a perseguirlas, hasta que se posaban de nuevo. A continuación, tocaba pelear con el viento, uno de los principales enemigos de la fotografía cuando utilizas un objetivo macro. Siempre buscas ese momento en el que la mariposa se mantiene en un solo plano para conseguir que aparezca totalmente enfocada, algo que resulta más complicado cuando se trata de incluir dos ejemplares en la composición. El viento hace que sus delicadas alas se muevan o que se giren, comprometiendo en muchos casos el resultado final. Otro de los inconvenientes más frecuentes cuando usas el macro son los fondos, especialmente cuando se trata de insectos que se mueven a ras de suelo y hay un pastizal muy desarrollado en altura y cobertura, que “ensucia” las imágenes y les resta protagonismo. A veces hay que tirarse literalmente cuerpo a tierra para meter el cielo en la composición o alejarte en lo posible de la vegetación del fondo.

Nikon D300 + Tamron 90mm 2.8 (ISO 500; 1/320; f20; -0,3 eV; prioridad apertura)
Pero la persecución, además de ser divertida y de poner a prueba tu paciencia  y habilidades, tiene la ventaja de que te permite la posibilidad de fotografiar a las mariposas en diferentes situaciones de luz, fondo y posaderos, un recurso que siempre se agradece. En este caso, se posaron en el tallo de una flor, después en un chaparro de encina, en un lirio, en una viborera….y así hasta que las perdí de vista.
Nikon D300 + Tamron 90mm 2.8 (ISO 500; 1/400; f20; -0,3 eV; prioridad apertura) Sobre una viborera (Echium plantagineum)


Suelo utilizar el flash anular en estas imágenes (o al menos probar resultados), pero un rato antes le rompí la zapata tras caerse la cámara del trípode. La luz de la mañana era aún buena, pero para poder cerrar el diafragma tuve que aumentar las ISO (hasta ISO 500)  y así disparar a una velocidad aceptable.

Nikon D300 + Tamron 90mm 2.8 (ISO 500; 1/250; f29; -0,3 eV; prioridad apertura) Detalle de la cabeza, posada sobre una hoja de encina



martes, 1 de junio de 2010

La rectriz externa del chochín (para Víctor Pizarro)


Estas líneas están especialmente dedicadas a mi amigo Víctor Pizarro (Ciudad Dormida), al que agradezco enormemente el comentario que dejó en la anterior entrada de este blog (“Blanco, azul y negro”) por hacerme recordar aquellos maravillosos años iniciáticos que tuvimos la suerte de compartir.

Por fortuna, en aquella época ya teníamos la buena costumbre de apuntarlo todo en nuestras libretas de campo y, repasando, resulta que fue en 1982 y no en 1988 cuando ambos nos conocimos en un campamento organizado por ADENEX en Monfragüe. Supongo que los 28 años que han transcurrido desde entonces quizás sean responsables de que la memoria nos falle de vez en cuando, je, je!
 Portada de mi libreta de campo del año 1984, con una pegatina de la comisión de zoología de ADENEX

Aquella acampada fue para mí una de las experiencias más intensas de mis comienzos pajareros y recuerdo la emoción de ver por primera vez todas esas aves emblemáticas (la cigüeña negra, el buitre negro, el águila imperial, el halcón peregrino….) y de recorrer a nuestras anchas los lugares más recónditos de Monfragüe con la sensación de estar descubriendo algo nuevo a cada paso. En aquella época Monfragüe no alcanzaba ni por asomo las cifras abrumadoras de visitantes que tiene en la actualidad, ni era tan conocido fuera de la región. En plena Semana Santa se podía acampar libremente en las orillas del Arroyo Malvecino o disfrutar del espectáculo del Salto del Gitano casi a solas. A falta de Centro de Interpretación, las charlas nocturnas se amenizaban proyectando dispositivas sobre una de las paredes de la iglesia de Villarreal de San Carlos, que entonces estaba pintada de blanco. 


Algunos de los instrumentos de "aquella época": binoculares Super Zenith 8x30 (me duraron más de 8 años), proyector de diapositivas (con carrusel giratorio, lo más de lo más) y camara analógica (en casa había una fantástica Olympus Pen como la de la foto, pero no me dejaron llevarla al campamento)

Yo tenía entonces 15 años y un par de años antes tuve la enorme suerte de que me regalaran mi primera guía de aves y unos flamantes prismáticos Super Zenith de 8x30. Pero mucho más importante fue tener cerca a mi tío Jesús, que logró contagiarme la pasión que él sentía por las aves y al que le debo que esta afición marcase por completo el resto de mi vida. Dudo mucho que algún día se lo pueda agradecer lo suficiente.
 Esta fue mi primera guía: "Plantas y animales de España y Europa", de Harry Garms y Wilhelm Eigener, editadada por ENUSA en 1978. Agotada desde hace años, incluso una edición posterior, de 1985. Ya es de coleccionista!

La rectriz externa del chochín en su envase original me la regaló mi tío Jesús hace un montón de tiempo y ha permanecido casi 30 años entre las páginas 220 y 221 de “la Singer”, la que fue mi guía de aves favorita, acompañándome en todas mis correrías de campo, de mochila en mochila, sin perderse ni deteriorarse.

!!!La famosa rectriz externa del chochín!!!!

Lugar en que que ha estado la pluma guardada durante casi 30 años

También recuerdo que me apisonaba leer los cuadernos de campo de mi tío Jesús, repletos de observaciones de aves recopiladas sistemáticamente a lo largo de muchos años e ilustrados con sus propios dibujos. Sin duda el contenido de esos cuadernos y la ilusión de algún día poder hacer algo parecido fue crucial para afianzar mi interés por la ornitología. Mis primeras libretas de campo en realidad no se parecían a los Cuadernos de Campo de Félix que todos queríamos imitar, sino que eran una copia de los de mi tío Jesús (usaba libretas pequeñas de anillas, hojas cuadriculadas, marcaba fechas, lugares y especies con distintos colores fluorescentes, etc..), aunque con el tiempo fueron evolucionando hacia un estilo más personal, como es lógico. 

 Algunas páginas de mis cuadernos de campo del año 80 y 82


La colección completa de los Cuadernos de Campo de Felix Rodríguez de la Fuente los compré en 1989 en una Feria del Libro


Qué ilusión me ha hecho que el amigo Víctor se acordase del detalle de la rectriz externa del chochín y de esos momentos compartiendo las libretas de campo, desempolvando a la vez todos los sentimientos unidos a aquella entrañable época. Yo también recuerdo que me quedó sorprendido un pequeño cuadro en el que Víctor había colocado con absoluta limpieza y precisión todos los elementos que componían la egagrópila de un búho chico (de esos que  habitaban en un lugar secreto de los pinares de la carretera de Valverde, que sólo él conocía), su colección de plumas y un montón de “tesoros” que guardaba con el mayor de los cuidados.

En aquel campamento de ADENEX coincidimos muchos jovenzuelos que con el paso de los años hemos continuado con la afición por las aves y la naturaleza, como Antonio Gutiérrez (Oakgreen, el superagente), Jesús Valiente (incombustible miembro de ADENEX), Jose Román (que ya era todo un referente para muchos pajareros y de los primeros en divulgar el anillamiento de aves), José Luis Valiña Reguera (el estudioso de los cernícalos primillas), Manolo Flores (que aún no había hecho honor a su apodo en aquella época)….y seguro que me olvido de alguno más.

Y bueno, he de reconocer que muchas veces cuando me encuentro con Víctor no puedo evitar que mi subconsciente le ponga banda sonora y que cada vez que se mueve o se levanta suene en mi cabeza este instrumento…..aunque de esto quizás sólo nos acordemos él y yo.


Gracias Víctor! Y también a ti, Jesús!

PD.: He intentado encontrar imágenes de ese campamento del 82, pero por aquella época muy pocos teníamos cámaras de fotos y a penas hay testimonios gráficos. Si algún lector puede hacerse de alguna (que las hay), se lo agradecería enormemente. Creo recordar haber visto fotos de todos sentados bajo una encina mientras Suso Garzón y Santiago Hernández nos daban sus respectivas charlas.

martes, 25 de mayo de 2010

Blanco, azul y negro

Nikon D300 +Tamron 90 mm f2.8 (ISO 320; f14; 1/400; -0,3 eV)

La semana pasada, en una jornada de anillamiento en los alcornocales del Parque Natural de Cornalvo (Badajoz), capturamos un arrendajo (Garrulus glandarius). Si no me falla la memoria, creo que es la segunda vez que he tenido la suerte de tener esta especie en mis manos, entre otra cosas porque no es un ave frecuente en los lugares que suelo frecuentar para anillar. No pude resistir la tentación fotografiar uno de los detalles más atrayentes de su plumaje: las vistosas cobertoras alares, en las que se combinan con gran elegancia el azul, el negro y el blanco.

 Nikon D300 +Tamron 90 mm f2.8 (ISO 320; f14; 1/400; -0,3 eV)

 Nikon D300 +Tamron 90 mm f2.8 (ISO 320; f14; 1/400; -0,3 eV)

 Y finalmente, el rostro del personaje:

Nikon D300 +Tamron 90 mm f2.8 (ISO 320; f14; 1/400; -0,3 eV)

miércoles, 19 de mayo de 2010

Homenaje a una flor curiosamente desconocida



Es frecuente que nos obsesionemos con fotografiar las rarezas que la Naturaleza nos ofrece, buscando siempre la especie más escasa, la más complicada, la más esquiva o esa escena poco habitual que nadie ha conseguido antes. No dudamos en embarcamos en expediciones a rincones recónditos donde pensamos que es más probable que pocos hayan pisado, donde quizás quede algo nuevo por descubrir y premeditamos concienzudamente cómo y cuándo conseguir esa imagen que salga de lo común. Y aunque sea de un modo involuntario, dejamos a un lado lo corriente, lo habitual, las especies que nos rodean, los lugares donde creemos que ya hemos aprovechado todos los recursos.
Un buen ejemplo de ello es el de esta flor. Pertenece a una de las especies más comunes y emblemáticas de nuestro territorio, pero sin embargo se encuentra entre las más desconocidas y, con toda certeza, también es una de las menos fotografiadas. 


 
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¿La conoces? Se trata, nada más y nada menos, que de la flor femenina de la encina. He de reconocer que ha sido esta primavera la primera vez que la he visto, o mejor dicho, que se me ha ocurrido buscarla. Hace unas semanas, mientras fotografiaba los amentos masculinos de una encina me asaltó una tremenda duda: ¿dónde estaban las flores femeninas? Busqué sin éxito por todas las ramas, sin saber muy bien qué era lo que tenía que encontrar. Al regresar a casa consulté en la bibliografía cómo era la flor y dónde se localizaba, lo que me facilitó mucho el trabajo en el siguiente intento.


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La encina es una especie monoica, es decir, que un mismo árbol produce tanto flores masculinas como femeninas, siendo ambas morfológicamente muy diferentes. Las flores masculinas (que todos conocemos) son muy abundantes y llamativas, disponiéndose en amentos alargados de color amarillento que en algunos ejemplares llegan a cubrir todo el árbol. Sin embargo, las flores femeninas son muy pequeñas y discretas, y solamente se desarrollan sobre las ramas que han brotado ese año, situándose solitarias o en pequeños grupos. La aparición de las flores femeninas se produce inmediatamente después de hacerlo las masculinas, quizás para favorecer la polinización cruzada y evitar así la autopolinización.


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  Flores femeninas, con estigmas filiformes de color amarillo verdoso

No obstante, las encinas tienen una cierta tendencia a ser parcialmente dioicas y con frecuencia encontraremos pies en los que son más abundantes las flores de un sexo que las de otro. Lógicamente, las encinas que desarrollan muchas flores masculinas son las menos productivas y darán pocas bellotas en invierno. Luís Ceballos, en su libro “Árboles y arbustos” (una excelente publicación y con solera, del año 1979), recoge el dicho popular “encina con moco, en la montanera da poco”, haciendo alusión a que los árboles cargados de amentos producen pocas bellotas. Por otra parte, es muy frecuente que la producción de bellota sea muy variable de unos años a otros para un mismo pie, llegando incluso a no dar bellotas (fenómeno conocido como “vecería”) y, por tanto, reduciendo la producción de flores femeninas en primavera. 


 Flores femeninas, con estigmas engrosados de color amarillo cremoso

Todos estos fenómenos, unidos a la vistosidad de las flores masculinas, hacen que las pequeñas flores femeninas pasen desapercibidas para casi todo el mundo. Sin temor a equivocarme, estoy seguro que todos tenemos en nuestros archivos multitud de imágenes de los fotogénicos amentos de las encinas……pero muy pocas o ninguna de las femeninas. También os ocurrirá lo mismo si intentáis encontrar una imagen de ellas en internet (mediante cualquier buscador, por ejemplo) o en la bibliografía especializada, apareciendo rara vez fotografiada y como mucho, ilustrada en alguna lámina.

 Amentos (flores masculinas)

  Amentos (flores masculinas)
 
La flor femenina apenas mide 3-4mm, tiene forma ovoide, ovario piloso y 4 estigmas muy patentes. Los estigmas son inicialmente filiformes, de un color amarillo verdoso y a medida que se desarrollan van engrosándose y adquieren un tono amarillo cremoso. Con la senescencia de la flor se vuelven rojizos y con apariencia lignificada. Una vez fecundada, la flor engrosa con rapidez y va adquiriendo la forma de una diminuta bellota, apreciándose las escamas densamente pilosas que formarán más adelante la cúpula o cascabullo. 



Ver Flores femeninas de encina 2
Flores femeninas en la fase final de desarrollo

 
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 Flor femenina, con los estigmas lignificados


Aunque es evidente que no se trata de una flor desconocida, estoy seguro que para a muchos de vosotros también es la primera vez que reparáis en su existencia, razón de más para rendir homenaje a la flor de la encina y a su discreta existencia. Siempre produce satisfacción descubrir algo nuevo en nuestro entorno más cercano, especialmente cuando siempre ha estado ahí, sin que hayamos advertido su presencia. A veces, lo más raro y desconocido lo tenemos a nuestro lado!
 Bellota en desarrollo, emergiendo de la cápsula. Aún se aprecian los restos de los estigmas en el extremo de la bellota.

Imágenes: Nikon D300 +Tamron 90mm f2.8, en algunas añadiendo un anillo de extensión.